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Campus Medio Ambiente

UNAM realiza séptima liberación de guacamayas rojas en Los Tuxtlas

Instituto de Biología / Edición video: Diana Rojas
Hasta la fecha se han liberado 162 guacamayas en dicho espacio a partir del año 2014 en que inició el proyecto

El 16 de junio se llevó a cabo la séptima liberación de guacamayas rojas en la Reserva de la Biosfera Los Tuxtlas, en la comunidad ejidal Dos Amates. Un nuevo paso en este exitoso proyecto de conservación.

El ejido Dos Amates se encuentra a 12 kilómetros al norte de Catemaco, y es una comunidad que cuenta con una reserva ejidal de selva de 35 hectáreas, donde el grupo de guacamayas a liberar encontrará refugio para alimentarse, volver a la vida silvestre y reproducirse. Por estas características fue escogida como el cuarto sitio de liberación dentro del proyecto de reintroducción que lleva ya cuatro años de esfuerzos dentro de la Reserva de la Biosfera Los Tuxtlas.

Hasta la fecha se han liberado 162 guacamayas en dicho espacio a partir del año 2014 en que inició el proyecto. En este lapso se han registrado sólo un total de 32 decesos, por lo que en libertad se encuentran ya un número de 130 guacamayas libres. En los sitios de liberación como en Nanciyaga se mantiene el mayor número de guacamayas, pues en los atardeceres se llegan a apreciar hasta 50 guacamayas reuniéndose a pernoctar en los árboles altos de esta reserva.

El éxito, por lo tanto, es del 80 por ciento en la sobrevivencia en conjunto. Cabe aclarar que de acuerdo a la literatura científica, se considera un proyecto exitoso de reintroducción si al primer año sobreviven más del 50 por ciento de las aves liberadas, porque al ser nacidas en cautiverio no es fácil lograr su sobrevivencia automáticamente. Así que la tasa de sobrevivencia de guacamayas en este proyecto está muy por encima de lo indicado por los expertos. Este logro se ha conseguido gracias a los protocolos de liberación que el equipo técnico implementa, como darles entrenamientos de vuelo, revisión minuciosa del plumaje, revisión de las conductas sociales, entrenamientos antidepredadores y antihumanos, y estimulación de forrajeo naturalmente disponible, entre otras cosas.

Por otro lado, se han colocado cajas-nido en sitios seguros de la reserva, ocupadas por algunas parejas, las cuales hacen sus cortejos e intentan reproducirse, por lo que cuando ésta sea exitosa, se habrá dado un paso más en la recuperación de esta población, claro, siempre bajo el cuidado de la población humana de la Reserva de Los Tuxtlas, con quienes se ha venido trabajando en la sensibilización de la necesidad del cuidado de las guacamayas rojas desde el 2013.

La séptima liberación se inició el 16 de junio de una forma suave. Primero, se abrirán las ventanas del aviario a un grupo de nueve guacamayas, y en las siguientes semanas, conforme éstas se adapten al sitio se traerán dos grupos más (ambos de nueve guacamayas), para un total de 27 aves. Con éstas se espera tener más de 150 guacamayas en libertad en la Reserva de la Biosfera Los Tuxtlas.

Para la población de Catemaco y la Reserva Los Tuxtlas, la presencia de las guacamayas ya es un hecho cotidiano del cual se sienten orgullosos y lo vemos demostrado cuando la gente adopta la figura de la guacamaya en sus fiestas, culturales o deportivas, lo cual es de gran satisfacción para el proyecto pues demuestra una aceptación y orgullo que ayuda a la conservación. También, la guacamaya roja está siendo un motivo para impulsar la reforestación de la reserva que tiene un déficit de áreas naturales para que sobreviva su gran biodiversidad.

Actualmente, la vegetación original se conserva en pequeños parches que no llegan al 15 por ciento en las áreas debajo de los 500 metros sobre el nivel del mar, y para conservar la fauna se requiere aumentar áreas arboladas hasta un 50 por ciento al menos. Esto puede lograrse con actividades de agroforestería de las muchas especies con potencial económico de la selva. La población rural está abierta a estas posibilidades, por lo que se requieren alianzas serias y apoyo de los gobiernos estatal y federal para que esto se haga posible.

El proyecto de reintroducción es posible gracias a instituciones como la UNAM que, a través del Instituto de Biología, proporciona el apoyo técnico para la ejecución del proyecto con una metodología sólida y científica a cargo de la doctora Patricia Escalante y egresados de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia.

Areli Arias Montero es la responsable del bienestar de las guacamayas. Se cuenta con el apoyo de Xcaret, parque ecoarqueológico que desde hace más de 20 años mantiene una colonia reproductiva y ha donado a los grupos de guacamayas rojas criadas en sus instalaciones, y de la Reserva Ecológica Nanciyaga, la cual facilita sus instalaciones para el centro operativo regional del proyecto y colabora en la estrategia social del mismo.

El apoyo financiero para hacer posible el proyecto ha sido proporcionado por el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos (USFWS), Defenders of Wildlife, y Bosque Antiguo AC. Sin el apoyo de estas agencias y organizaciones la reintroducción de la guacamaya roja en Los Tuxtlas no sería posible.

También se agradece el apoyo y permisos de la Reserva de la Biosfera Los Tuxtlas de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), y la Dirección General de Vida Silvestre (DGVS).

Reiteramos la invitación a los turistas para que las conozcan. Esta actividad no les hace daño y sí nos ayuda a que haya más conciencia de su cuidado. Al compartir esta experiencia, ayudamos a que todos las valoremos mejor y la población local pueda aprovechar esta presencia para que todos se beneficien, pues la derrama económica del ecoturismo alcanza a muchos gremios.

Anteriormente, se han hecho proyectos de conservación en esta reserva destinados a especies como los cocodrilos de pantano o los monos aulladores, pero este proyecto trata de una especie que ya había desaparecido de la región desde hace más de 40 años y se logró traer de vuelta. Con este ejemplo, se inspira, principalmente a los habitantes de Los Tuxtlas, para que cuiden a las especies y a la selva que nos queda.

Este proyecto pretende demostrar que todos podemos poner algo de nuestra parte para revertir la situación de deterioro de nuestros ecosistemas, en particular, en esta región y recuperar una especie hermosa e inteligente.

Hoy celebramos a las guacamayas, pero tenemos que recordar que hay muchas otras especies que sufren por la falta de selvas, y si a través de las guacamayas se recupera poco a poco, otras de estas especies que aún no han desaparecido de Los Tuxtlas, pero que están amenazadas localmente, pueden recuperarse. Ellas necesitan también el 50% de cobertura vegetal para subsistir, así que esperamos que tanto el público como las instituciones se interesen en conocer y apoyar estos esfuerzos, y para que las generaciones futuras tengan una herencia natural.

En el evento hubo participación de grupos artísticos. Al término del mismo, se procedió a la apertura de las ventanas del aviario para que las guacamayas salieran suavemente y exploraran, poco a poco, el ambiente de Dos Amates y la Reserva de la Biosfera Los Tuxtlas.

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