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Buzos de la UNAM apoyan expedición de personas con discapacidad al archipiélago de Revillagigedo

Dirección General del Deporte Universitario/ Arturo Alavez / Fotos: Cortesía Federico Núñez Perea
Mediante el programa “México Incluye”, cuatro personas cumplen su sueño de bucear en el conjunto de islas que se encuentran en el Océano Pacífico, guiados por el experimentado profesor Jack Barón Tapia y un equipo multidisciplinario

Más de dos meses de preparación vivieron un grupo de personas con discapacidad en la Alberca Olímpica Universitaria, auxiliados por buzos expertos de la UNAM encabezados por el profesor Jack Barón Tapia y el apoyo de la Dirección General del Deporte Universitario (DGDU), en conjunto con el programa “México Incluye”, para cumplir con el reto de sumergirse en los mares de la Isla Socorro en el Archipiélago de Revillagigedo, uno de los más ricos en fauna y flora del mundo.

“México Incluye” es un programa de inclusión para personas con discapacidad, quienes son invitados a realizar retos que parecieran imposible de lograr, como en este caso el buceo, bajo dos lemas: “Juntos no hay imposible” y “No es la condición de una persona lo que determina lo que esta puede o no hacer”.

Stefany Núñez, Rodrigo Castillejas, Federico Olivares y Héctor Flores, junto con un equipo de 24 personas viajaron a los mares del Océano Pacífico frente a las costas de Colima, conformado por buzos guías, médicos y camarógrafos, quienes hicieron posible esta experiencia para estas cuatro personas con discapacidad.

Federico Núñez Perea, presidente de la Red Nacional para la Prevención de la Discapacidad (RENAPRED), explicó que el programa tiene más de dos años de ser creado, el cual busca el ejercicio pleno de los derechos de las personas con discapacidad, por medio de la culturización de la sociedad, respecto a la visión que tiene a este tipo de individuos.

Para Stefany, el buceo fue una experiencia increíble, porque nunca lo había hecho y la emoción fue mayor porque visitaron un lugar en el que pocos han podido sumergirse. “Me gustó la convivencia con todas las personas que fuimos, mis compañeros con discapacidad, pero, sobre todo, porque la experiencia me hizo sentir igual con los que no son discapacitados”.

Se realizaron un total de 11 inmersiones y en uno de ellas nadaron junto a delfines. “Una de las experiencias más bellas y emocionantes de mi vida”, relató Stefany, quien representó a las mujeres con discapacidad para esta expedición.

La joven buza intenta dejar un mensaje para todas las personas como ella. “Deben atreverse a realizar sus sueños y buscar cumplirlos, que experimenten el buceo, porque es una actividad increíble, para mí, el reto fue vencer mi miedo al mar”.

Jack Barón, el líder técnico de la expedición, expresó que quedó impresionado por el desempeño de los nóveles buzos. “Bajaron 34 metros por debajo del espejo de agua, en un buceo de 30 minutos y lo realizaron sin el auxilio de ninguno de los expertos, lo que nos indica que cualquier persona con una buena preparación lo puede hacer, no importa cuál sea su condición. Lo que realizaron no es un buceo adaptado, es un buceo inclusivo, ya que nadan por sí mismos”.

Por último, Federico Núñez Perea agradeció a la Dirección General del Deporte Universitario por todas las facilidades que les brindaron para realizar este proyecto y por tener una visión incluyente para estas personas y estas actividades.

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