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Cambio de sede diplomática de Estados Unidos violenta orden internacional

Fabiola Méndez/edición: Damián Mendoza
Lo que el presidente Donald Trump ha logrado con sus decisiones es violentar y generar un ambiente internacional hostil hacia él, y el resultado de esto puede ser peligroso

Con la decisión de trasladar la embajada de Estados Unidos de Tel Aviv a Jerusalén, en Israel, Donald Trump busca un reposicionamiento de su país en Medio Oriente.

En ese contexto, la apertura de la nueva sede diplomática tuvo lugar mucho antes de lo esperado, después de que el pasado diciembre el presidente estadounidense anunció el cambio de ubicación tras reconocer a Jerusalén como la capital de Israel.

“Fue un cambio muy apresurado, derivado de las presiones del lobby judío y el reposicionamiento que Trump quiere lograr, razón que también lo ha llevado a decisiones como salir de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO)”, explicó María Cristina Rosas González, investigadora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

Para la doctora en Estudios Latinoamericanos, la decisión de Trump “está violentando el orden internacional, ha brincado a las Naciones Unidas y tomado decisiones unilaterales”.

Aunado a eso, la académica advirtió que están próximas las elecciones legislativas y él tiene que echar mano de decisiones vistosas, “dar el mensaje al electorado que es un presidente que da el manotazo en la mesa”.

Sin embargo, es una decisión muy delicada que ha sido criticada por varias naciones, “violenta el entorno regional y genera tensiones con países de la zona y enemista a Estados Unidos con varios de sus aliados”.

Acotó que esa inconformidad no irá más allá de la crítica con el discurso, ya que nadie está dispuesto a ir más lejos y tomar una represalia, “este cambio envía un mensaje a varios destinatarios fuera y dentro de Estados Unidos, lo que hará la comunidad internacional será criticar y denostar, pero no tomarán represalias porque de otra manera sí podríamos forzar a respuestas belicosas y autoritarias por parte de Trump”.

Rosas González afirmó que lo más viable es mantener un nivel de diálogo, ya que de lo contrario dejaríamos a Estados Unidos y al mundo a merced de decisiones viscerales, hay que “aguantar vara y ser más inteligentes, México tiene una tradición de respeto y cordura que espero se mantenga”.

Lo que el presidente Trump ha logrado con sus decisiones es violentar y generar un ambiente internacional hostil hacia él, y el resultado de esto puede ser peligroso, “él se irá algún día aunque todas las fichas que mueve son para lograr su reelección pero, no hay que caer en su juego”, finalizó.

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