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El Colibrí que observará las explosiones más poderosas del universo

Joel Cervantes E. / Roberto Torres / Francisco Medina

El proyecto Colibrí —telescopio robótico óptico de 1.3 metros de diámetro— que será instalado en el Observatorio Astronómico Nacional de San Pedro Mártir, es fruto de la colaboración entre el Instituto de Astronomía de la UNAM, el Centre national de la recherche scientifique, el Centre National d’Études Spatiales y la Universidad Aix-Marseille de Francia.

En ese contexto, Elena Jiménez Bailón, investigadora del Instituto de Astronomía, señaló que con la ceremonia de colocación de la primera piedra del telescopio, “es un momento significativo, porque después de muchos años de estar diseñando, preparando y validando vamos a empezar a hacer realidad la obra”.

La también coordinadora de infraestructura del proyecto Colibrí destacó que la primera fase del proyecto, que consiste en la obra de acceso, ha sido concluida y mencionó que para el próximo verano se iniciará la construcción del pilar de concreto del telescopio, pieza fundamental de la obra pues permitirá un mínimo de vibraciones en su funcionamiento.

“Después del verano continuaremos con la construcción del edificio que mide 10 metros y tiene un diámetro circular de 7.5 metros. Quizá a finales de este año o a principios del siguiente, dependiendo de si el crudo invierno nos lo permite, vamos a tratar de instalar la cúpula, y el próximo año vamos estar haciendo todos los arreglos en el interior. Esperamos que a finales de 2020 estemos ya funcionando”.

La especialista en el estudio de los Núcleos Galácticos Activos expresó que el telescopio Colibrí está asociado a una misión espacial llamada SVOM (proyecto franco-chino), cuyo objetivo central es la detección de estallidos de rayos gamma “que son las fuentes más intensas que hay en estos momentos en el universo, después del principio del universo, del Big Bang, y el telescopio que trabaja en rayos gamma y en rayos X va a estar detectando las fuentes, y nosotros las seguiremos y haremos un estudio más profundo”.

Finalmente, Jiménez Bailón comentó que este proyecto implica mucha responsabilidad pues Colibrí está ubicado en un parque natural, “es el pulmón de Baja California. Hemos tenido mucho cuidado en que la huella ambiental haya sido la mínima, por supuesto, hemos trabajado con las autoridades ambientales para cumplir todas las normas, e incluso, trabajamos con una ONG para hacer estudios de reforestación en San Pedro Mártir. Es nuestra casa, queremos cuidarla y cuidarla también para el resto de la gente”.

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