Campus Ciencia

CCH Oriente concientiza a jóvenes en el cuidado del medio ambiente

Michel Olguín Lacunza / Francisco Medina
Con esto se busca que los alumnos egresen con una formación integral y que este tipo de conocimiento les sirva en su vida cotidiana

A través de un curso extracurricular sobre educación ambiental, la profesora de biología Julieta Sierra Mondragón, del Colegio de Ciencias y Humanidades plantel Oriente de la UNAM, incita a los estudiantes a interesarse por el cuidado del planeta.

“Estoy a cargo de las áreas verdes de la escuela y lo aproveché para sensibilizar a los alumnos sobre esta temática. Así, con ellos criamos desde plantas de ornato hasta algunas comestibles como lechugas, jitomates y fresas”, destacó Sierra Mondragón.

Cada inicio de semestre, la profesora convoca a todos los alumnos curiosos e interesados por cuidar estos espacios que hasta hace poco se encontraban olvidados. En ese sentido, sus 400 alumnos siembran las plantas y al término del semestre se las llevan a su hogar, ya sea para comerlas o para adornar sus casas.

Cada viernes los alumnos acuden puntuales de 13 a 15 horas, horario ideal que no interfiere con sus actividades escolares. En sus reuniones, la profesora y los estudiantes intercambian puntos de vista, ven videos y debaten sobre la educación ambiental. “Una vez que reflexionamos sobre los problemas ambientales tanto nacionales como mundiales, proponemos soluciones”.

La académica afirmó que todos somos parte del problema, pero también somos la solución, por ello, concientiza a los jóvenes en el cuidado de las áreas verdes. En cuanto a la siembra de las plantas, los enseña a trabajar la tierra, hacen composta a través de basura orgánica y plantan sus propias verduras. Gradualmente, los jóvenes se enteran de cómo mitigar —con pequeñas acciones— algunos de los efectos del cambio climático.

Los espacios

Sierra Mondragón expresó que cuentan con un jardín hidropónico en el invernadero, en donde siembran las lechugas. Este sistema les permite crear vegetales que no tienen químicos pero tienen todos los nutrientes.

Además, cuentan con dos viveros donde realizan la propagación de plantas y cuando llegan a la talla de un metro 20 centímetros, son sacados y plantados en los espacios disponibles.

“Tenemos árboles forestales nacidos de semillas que tomamos de la misma vegetación disponible del plantel. Se trata de especímenes que ya están adaptados a la zona, y por ello, es más fácil que crezcan”.

Con estas acciones, la profesora busca que los alumnos egresen con una formación integral, y que este tipo de conocimiento les sirva en su vida cotidiana, independientemente de la profesión que estudien.

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