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Libre Liebre, cinco años de un bazar que sirve de escaparate al diseño mexicano

Omar Páramo / Francisco Medina

Surgido para servir de escaparate a las ideas de los diseñadores mexicanos y ayudarles a consolidar sus marcas, el bazar Libre Liebre celebra sus primeros cinco años este fin de semana en el Palacio de la Autonomía de la UNAM, con un festival en el que además de venta de artículos únicos, habrá talleres, eventos culturales y música.

A decir del director y creador de esta iniciativa, Adrián Monroy, éste lustro ha servido para impulsar muchos cambios, afinar detalles y, sobre todo, ir creando nombre y comunidad entre los compradores del Centro Histórico, quienes saben que al menos una vez al mes podrán adquirir ropa, joyería y diseño a precios módicos, al tiempo que apoyan una economía más justa y fomentar el comercio local.

“¿Por qué nos llamamos Libre Liebre? En parte porque saltamos de aquí para allá a fin de llegar a cada vez más lugares. Usualmente lo hacemos en el primer cuadro de la Ciudad de México, pero ya estamos por dar el brinco a la colonia Roma y a otros estados”.

Para esta celebración —organizada en colaboración con Fundación UNAM— Monroy y su socia, Patricia Cruz, pensaron en una serie de actividades que acompañarán a la gente en su deambular por los pasillos del Palacio de la Autonomía (ubicado en la calle Primo de Verdad número 2, a una cuadra del Zócalo), como talleres de arte, proyección de videos y películas, sus ya tradicionales rifas y como acto estelar un recital del grupo La Internacional Sonora Balkanera.

“Y la verdad hay mucho que festejar, pues en estos cinco años han pasado cerca de 450 marcas por el bazar y detrás de cada una están las ideas originales de miles de mexicanos. Libre Liebre es todo esto: un lugar para impulsar el consumo local, una vitrina para visibilizar las propuestas de emprendedores de todo el país, una oportunidad para crear redes autogestivas y un punto donde diseñadores y el público pueden encontrarse cara a cara, sin intermediarios”.

Como egresado de la ENAP (hoy Facultad de Artes y Diseño), Adrián Monroy sabe que para un joven es difícil competir contra las grandes marcas, abrirse brecha y hacerse notar, por lo que decidió crear este espacio para el comercio justo, el cual ha servido de trampolín para muchas iniciativas y que a él, en lo personal, lo ha hecho explorar facetas que no tenía contempladas cuando estudiaba en la UNAM.

“Por aquí han pasado iniciativas hoy consolidadas como Los Objetos de mi Afecto (que hace bolsos y accesorios), SindiKo (dedicada a la manufactura de lentes de madera) o Head Horse MX (empresa que ofrece playeras, carcasas de protección para celular e ilustración en general), y con el tiempo esto se ha hecho también un foro para expresiones muy diversas, al grado de que me he vuelto un gestor cultural; la evolución en cinco años ha sido impresionante”.

Adaptarse para sobrevivir

De niño, cuando vacacionaba en los terrenos de su abuelo, Adrián vio saltar a una liebre de entre los matorrales para, con tan sólo tres saltos, recorrer una gran distancia y esfumarse como si fuera un manchón parduzco, casi por arte de magia. “Nunca había visto nada moverse tan rápido y eso dejó una honda impresión en mí”.

Aquel recuerdo infantil lo marcó y lo hizo leer más sobre este animal y sus costumbres. Así se enteró de su capacidad no sólo de mimetizarse con el paisaje, sino de modificar su entorno y cavar madrigueras estratégicamente a fin de adecuar el terreno para sobrevivir, crecer y prosperar, por ello, cuando en 2013 tuvo que pensar en un nombre para bautizar al bazar, las palabras “libre liebre” le vinieron a la mente de forma inmediata y natural.

 

“Desde el inicio quisimos abarcar la mayor cantidad de propuestas y expresiones del diseño y la mayor cantidad de público y ofrecíamos de todo. Con el tiempo constatamos que el 80 por ciento de nuestra clientela son mujeres y aunque esto ha hecho que la oferte se acote, no por ello dejamos de incluir productos para el público masculino”.

Acerca de cómo formar parte de este grupo de expositores, Monroy es muy enfático al decir que todo se hace bajo convocatoria y que los interesados antes deben mostrar fotografías de su trabajo, exponer las características de su proyecto y demostrar que sus productos tienen un precio moderado, pues uno de los objetivos del bazar es mostrar que el diseño no es elitista, sino algo al alcance de todos.

Según el director del evento, los resultados obtenidos a partir de esta iniciativa son satisfactorios y el mejor ejemplo de esto es su buena recepción entre la gente y la fama ganada a través de boca o a boca, “o del muro a muro, pues gran parte de la difusión que tenemos se da en las redes. De hecho, se podría decir que Facebook (es-la.facebook.com/LibreLiebreBazar/) es ya nuestra madriguera”.

Para Adrián, cinco años son una oportunidad inmejorable para hacer un corte de caja y evaluar lo bueno y lo malo, y a su decir lo más valioso de esta iniciativa es que si bien no es una incubadora, sí es un espacio en el que los emprendedores aprenden a ser empresarios “pues nadie nos da las herramientas para dar dicho paso y por ello con frecuencia fallamos. Considerando esto creo que elegimos muy bien nuestro nombre, pues para que una marca sobreviva los diseñadores debemos hacer al igual que las liebres: adaptarnos al terreno y movernos estratégicamente si queremos prosperar”.

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