Campus Ciencia

CCH Oriente implementa programa para proteger ajolotes al educar a los estudiantes

Michel Olguín Lacunza / Francisco Medina

Al interesarse en la conservación del ajolote —un vertebrado endémico con la capacidad de regenerarse por sí mismo— los profesores de Biología del Colegio de Ciencias y Humanidades plantel Oriente de la UNAM, decidieron utilizarlo para el aprendizaje didáctico de sus alumnos.

Así, desde hace 13 años se instaló un criadero de ajolotes en el Laboratorio para el Desarrollo y la Innovación (SILADIN) de dicho plantel, donde actualmente cuentan con cuatro variedades.

Con todas ellas han hecho cruzas para entender su mecanismo genético y apoyar sus programas de estudio. En esta parte, los jóvenes estudian la genética y las leyes de Mendel.

Los profesores Emilio Román y Leticia Alonso descubrieron que los alumnos aprenden y se entusiasman más al convivir con estos carismáticos animales. “Los llegan a amar tanto que después se los quieren quedar como mascotas y llevarlos a su casa”.

De acuerdo con los académicos universitarios, a esta edad los jóvenes son sensibles y con este método se acercan con mayor facilidad a la ciencia. “Comprenden los contenidos y esto repercute en su aprovechamiento en los temas”.

Los ajolotes están considerados como una especie en peligro de extinción, al mantenerlos y estudiarlos en este laboratorio se contribuye a su conservación. Actualmente, cuentan con una colonia de 35 ejemplares.

“Cuando hemos alcanzado una población mayor (200 especímenes), los hemos donado a sitios como Chapultepec, Chapingo y el centro Acuexcomatl, ubicado en Xochimilco, con la finalidad de conservarlos”, enfatizaron orgullosos los profesores.

Desde que inició el proyecto, los docentes calculan que aproximadamente 50 alumnos se han interesado en carreras científicas en esta área del conocimiento.

El genoma del ajolote

Recientemente, se ha descubierto que su genoma es muy amplio, pues cuenta con 32 mil millones de pares de bases de ADN, 10 veces más grande que el del ser humano.

¿Cuál es el mecanismo genético que determina esta capacidad de regeneración? Los académicos refirieron que investigadores de Estados Unidos, Japón y Europa se han dedicado a buscar la respuesta.

Se cree que algún día se descifrará esa incógnita y se utilizará en la medicina, por ejemplo, en personas que padecen diabetes y sufren alguna amputación. “Quizás podamos reconstruir sus miembros a partir de esta genética”.

Otros usos podrían ser en enfermedades como el cáncer e incluso el envejecimiento, además de trasplantes de órganos. “Al regenerar un órgano no habría necesidad de esperar una donación”.

No obstante, todavía falta mucho por estudiar. Hoy se sabe que tienen muchas bases repetidas, pero debe identificarse por qué y encontrar el gen que transmite la orden para que las células se vuelvan a regenerar, ya sea sangre, nervios, músculo o hasta hueso.

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