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“El poder no cede derechos, hay que luchar por ellos”

Farrah de la Cruz Cárdenas / Myriam Nuñez
Aunque la mujer siempre ha estado presente desde el inicio de la historia, estuvo y aún sigue relegada
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En la arquitectura, como en todos los campos del conocimiento, las mujeres han estado ausentes en el relato. Basta ver la participación de ésta en la construcción de la historia y del lenguaje, que es desde donde se determinan las cosas importantes, detalló la arquitecta y urbanista Zaida Muxí en el conversatorio La otra arquitectura. Lecturas desde una mirada de género.

Este pensamiento que se presenta en la sociedad como neutral y universal, y que es particular de algunos, también se presenta en el urbanismo y la arquitectura. “Ese concepto es claramente masculino, claramente de clase y claramente de raza. La respuesta universal sólo reafirma las diferencias”, resaltó.

En el vestíbulo de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, la también fundadora del blog Un día una arquitecta, proyecto que desde 2015 pretende visibilizar el aporte de las arquitectas en diferentes facetas, cuestionó las desigualdades producidas en una sociedad machista y patriarcal.

¿Por qué es importante un gran edificio que gasta mucho dinero y que es particular de unos pocos hombres, y no lo es la construcción de una vivienda que cumple con las necesidades de una población de bajos recursos o que ha tenido una desgracia natural?

Desde su óptica, los individuos tienen que ser diferentes pero no desiguales. Una perspectiva de género aplicada al urbanismo “es esa mirada cuidadosa a toda la diversidad de las personas que habitamos en este mundo”. Construir mejores ciudades, mixtas, hará que el espacio público sea más seguro para las mujeres, pero no depende del urbanismo, sino de la sociedad, la misma que considera a las mujeres objeto de propiedad de los hombres.

Al respecto, la arquitecta Inés Moisset, investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) de Argentina, mencionó que la iniciativa del proyecto de Un día una arquitecta derivó de la ausencia de las mujeres profesionistas en los libros de arquitectura más utilizados en los programas académicos o más consultados en las bibliotecas.

“Constatamos que las mujeres que aparecían en estos libros constituyen el uno por ciento de las biografías publicadas en estos libros, y no porque no hubiera, sino porque habían sido omitidas. Así estudiamos los clásicos. Por ello, nos dimos a la tarea de buscar biografías de arquitectas para publicar una por cada día del año, y hasta el momento hemos publicado 800”.

De acuerdo con Moisset, la conquista que la mujer ha hecho en el sector educativo no la ubica en los espacios de representación. La realidad es que, aunque siempre ha estado presente desde el inicio de la historia, estuvo y aún sigue relegada.

Aunque el feminismo tiene una historia larga, sus procesos han sido difíciles y de larga duración. Por ejemplo, en el campo de la arquitectura —en el siglo XX— ha habido sucesivas agrupaciones de mujeres arquitectas que han planteado la toma de decisiones sobre las ciudades, y hasta la fecha, protestan por lo mismo, acotó.

“Si bien el panorama es negativo, tenemos que ponernos muy fuertes para tratar de acortar tiempos porque las quejas se repiten por lo menos desde el año 1400. El poder no cede derechos, hay que luchar por ellos”, concluyó Moisset.

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