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Los inventos de Da Vinci vuelven a la vida 500 años después

Omar Páramo / Francisco Medina

Han pasado cinco siglos y los inventos de Leonardo Da Vinci aún pueden enseñarnos mucho, pues aunque la tecnología ha avanzado, los conceptos base se mantienen y los mecanismos que ideó funcionan, al grado de que con los motores adecuados muchos de sus aparatos son viables, algo que él hubiera constatado si en su época hubiera tenido acceso a las fuentes de energía actuales, explicó Mauricio Reyes Castillo, académico del Centro de Investigaciones de Diseño Industrial (CIDI) de la UNAM.

A fin de que sus alumnos de la clase de Modelos pulieran las técnicas necesarias para crear maquetas, simulaciones e incluso prototipos propios, el académico planteó un experimento: recrear los ornitópteros, barcos de guerra, puentes y demás artefactos que alguna vez bocetó el florentino y que, de alguna manera, anticiparon la estética steampunk y diversos vehículos que no verían la luz sino hasta muchos siglos después.

“Era arriesgado proponer algo así y en otras circunstancias no lo hubiéramos hecho, pero el grupo que nos tocó este semestre estaba particularmente avanzado, así que el otro profesor que imparte esta materia y yo decidimos que los estudiantes tenían el nivel y echamos esto adelante. Los resultados rebasaron nuestras expectativas”.

El día de hoy, la mesa central del taller de Modelos del CIDI está llena de pequeñas réplicas renacentistas que hacen que el lugar tenga un aura de museo. Se trata de una treintena de artefactos originalmente ideados por Da Vinci y que llevaban al límite los saberes del Renacimiento, como un león capaz de caminar mediante un mecanismo interno de poleas y engranajes, barcos con un largo brazo para horadar la quilla de un navío enemigo, un tanque capaz de disparar cañones en un rango de 360 grados o grandes alas de cuero diseñadas para que el hombre pudiese volar como un ave.

Para obtener estas réplicas, los alumnos de Mauricio Reyes aprovecharon el llamado control numérico, es decir, un sistema que permite hacer cortes láser según lo especificado en un dibujo de AutoCAD, lo que resulta en una precisión asombrosa y un nivel de detalle difícil de conseguir por otras vías.

“Y pese a las facilidades tecnológicas encontramos un problema: las invenciones davincianas no estaban reunidas en un libro, sino dispersas en varios códex y, además, más que planos, eran dibujos, por lo que gran parte del trabajo fue realizar una suerte de ingeniería inversa e imaginar aquello no visible en los bocetos. Ello sirvió para que los jóvenes aventuraran propuestas y, lo más importante, para que se familiarizaran con los mecanismos y supieran representarlos”.

Fueron 30 las piezas presentadas por los estudiantes de Diseño Industrial, y de ellas, sólo se hallaron las instrucciones de armado de cinco; las restantes fueron reconstruidas a partir de la interpretación y la imaginación, lo que para Reyes Castillo es quizá la enseñanza más importante, “pues eso los acerca al arte. Hay quienes creen que por tratarse de procesos industriales lo que hacemos es inercial, pero no, siempre hay espacio para lo creativo”.

Por esta razón, los alumnos de la materia Modelos tomaron antes clases de óleo y pintura acrílica, lo cual les permitió dar los últimos toques y un realismo sólo evidente para quien conoce un detalle no evidente: ninguna pieza es de madera, todas son de plástico. “E incluso observándolas muy de cerca apreciaremos vetas y nudos, o veremos tonalidades que nos hacen pensar en un objeto de roble, abeto o pino, hasta en esto se aprecia la huella de lo artístico”. 

Vigentes 500 años después

El 2 de mayo de 2019 se cumplirán 500 años de la muerte de Leonardo da Vinci, ya hay diversas actividades para conmemorar la fecha y en este momento Mauricio Reyes se encuentra en pláticas con Universum y el Museo Franz Mayer para exponer estas piezas.

“Intentamos fomentar que los alumnos exhiban su trabajo y qué mejor que hacerlo en uno de estos espacios. Esto es posible debido a la calidad de estos modelos que, incluso midiendo 30 centímetros, nos dan una visión detallada y en tercera dimensión de algunas de las propuestas más arriesgadas del Renacimiento. ¿Una máquina para volar? Eso es estar adelantado por siglos a tu tiempo”.

Mauricio Reyes se describe a sí mismo como un admirador de los ornitópteros, esos artefactos davincianos con grandes alas. “Su gran problema es que se pensó que podían ser accionados con la fuerza humana, mediante pedales, y esto es insuficiente. No obstante, hoy en día hay aviones de control remoto que reproducen los diseños de Da Vinci y que vuelan sin problema. Eso nos demuestra que, con el motor adecuado, estos aparatos hubieran podido surcar los aires”.

Y aunque hay otros diseños que jamás hubieran funcionado, como el “helicóptero”, que en realidad era una base circular unida a un aspa helicoidal, en opinión del académico hubiera tenido utilidad debajo del agua. “Leonardo erró en el medio, pero conocía las bases de la física tan bien que no se puede decir que esto es un despropósito”.

Quizá es Carl Sagan quien mejor expresó la grandeza de tanto proyecto fallido cuando en la serie televisiva Cosmos (1980) dijo: “La genialidad de los diseños de Leonardo inspiró a ingenieros de épocas posteriores, incluso cuando él estaba bastante deprimido con estos fracasos, pero no era su culpa vivir atrapado en el siglo XV”

Sobre la posibilidad de exhibir las piezas creadas en el taller de Modelos del CIDI, Reyes Castillo señaló que todos sus alumnos están entusiasmados y algunos ya piensan en la mejor manera de montarlas, además de que ya empezaron a recibir consejos de curaduría por parte de expertos.

“De concretarse esto, ya sea en Universum o en el Franz Mayer, será la oportunidad de sumarnos al homenaje a un hombre que, sin importar que haya muerto hace 500 años, desde algún lugar en el tiempo nos dice que aunque nacer en cierta época impone límites, en realidad no los hay si uno se atreve a imaginar incluso lo que parece imposible”.

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