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El misterio de la formación de la cueva de cristales de Pulpí, ha sido resuelto

ABC Ciencia

Desde mediados del siglo XIX y hasta bien entrado el siglo XX, el levante almeriense utilizó la minería como forma de vida. Uno de los ejemplos era la mina del Pilar de Jaravía, en la localidad de Pulpí.

Los hombres que bajaron hasta las entrañas de la tierra en busca de plomo, hierro o plata posiblemente se encontraron con llamativos cristales de yeso en las paredes, pero desconocían el tesoro que aquel lugar aún guardaba en su interior. No fue hasta 1999 cuando miembros del Grupo Mineralogista de Madrid levantaron una especie de tapadera que guardaba la entrada a una cueva que guardaba una geoda (un hueco ovoide lleno de cristales) gigantesca en su interior. De la misma naturaleza de las que se encuentran en mercadillos o tiendas de piedras, pero en vez de medir apenas unos centímetros, esta era de ocho metros de longitud por dos de altura y llena de puntiagudos cristales. ¿Su origen? Un misterio. Hasta ahora.

Juan Manuel García-Ruiz, de Universidad de Granada, junto su compañero F. Palero, y los investigadores Angels Canals, de la Universidad de Barcelona, y Alexander E.S. Van Driessche, de la Universidad de Saboya acaban de publicar sus resultados en la revista Geology en el que cuentan cómo se originó esta formación, que ha sido comparada con los cristales gigantes de Naica en México, o los de El Teniente en Chile.

El equipo afirma haber desentrañado el misterio y concluyen que el ‘tesoro’ de la mina de Pulpí se creó a través de dos mecanismos: «Por un lado, la disolución de la anihidrita, igual que ocurre en Naica, pero con la diferencia de que allí ocurre a temperaturas de 48 o 56°C y aquí a unos 20°C; por otro, y es el más interesante, a través de un fenómeno de envejecimiento también llamado ‘maduración de Ostwald‘ por el que los cristales más pequeños se disuelven, ‘alimentando’ y haciendo que crezcan los más grandes», afirma García-Ruiz.

Además, los investigadores creen que los cristales crecieron después de la desecación del mar Mediterráneo, lo que ocurrió hace 5,6 millones de años. «Lo más probable es que sean menores de 2 millones de años pero mayores de 60.000, porque esta es la edad de la corteza de carbonato que recubre uno de los grandes cristales de yeso«. Para llegar a estas conclusiones, el equipo mapeó toda la cueva de la mina y analizar el entorno mineral y geoquímico para obtener una imagen detallada no solo de la geoda, sino de todo lo que había a su alrededor. Un trabajo de años que, además, ha sido usado en los trabajos de musealización de la mina.

La publicación del estudio casi coincide con la apertura al público de la geoda, que puede visitar desde el pasado mes de agosto.

Fuente: ABC Ciencia

Artículo: Canals, A., Van Driessche, A. E. S., Palero, F., & García-Ruiz, J. M. (2019). The origin of large gypsum crystals in the Geode of Pulpí (Almería, Spain)Geology.

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