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Mujeres raperas, denuncia y reivindicación desde el escenario

Ariadna Razo Salinas / Damián Mendoza
No hay plan B, el Hip hop es el plan

Nacido en las calles del sur del Bronx en la década de los setenta, la subcultura del Hip hop surge como forma de autoexpresión y manifestación artística de las minorías de jóvenes hispanos y afroamericanos, quienes reclamaban alternativas ante las desigualdades y la falta de oportunidades. Grafiti, turntablism o DJing, breaking y rap, son las cuatro formas de expresión que comprende el movimiento, mismas que tienen su correlato en las artes formales: pintura, música, danza y canto.
El constante flujo migratorio de mexicanos hacia Estados Unidos y su posterior retorno propició la incorporación de estas prácticas culturales en algunas regiones de México, señala Nelly Lucero Lara Chávez, estudiante de doctorado en Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, quien en su investigación aborda la participación de las mujeres mexicanas en el Hip hop.

“Cuando llega el rap a México es el momento en que podemos identificar un movimiento de mujeres que están participando en esta propuesta”, señala la investigadora. En el caso de las mujeres raperas mexicanas se inician en la subcultura a través de diversos elementos artísticos, sobre todo el grafiti. Asimismo, estas pioneras se comprometen con la reivindicación de la presencia femenina al compartir su conocimiento como gestoras culturales.

A mediados de la década de los noventa es posible identificar una primera generación de mujeres raperas, añade la también profesora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Pollos rudos conformado por Jezzy P y Luz Reality; y Sabotaje con las raperas Ximbo y Mailik; después de dos años en la escena musical ambas agrupaciones se desintegran. Sin embargo, en el 2006 ante la convocatoria de la artista chilena Moyenei Valdés surge una nueva agrupación en el país, Rimas femeninas sobre la tarima, la cual fue el escaparate para que varias mujeres artistas se manifestaran a través de las distintas prácticas de la cultura Hip hop, siendo el rap el eje rector de su presencia en los escenarios.

Para el 2014 surge en el país la primera generación de mujeres que hablan desde el feminismo, Batallones femeninos en Ciudad Juárez, Chihuahua y Mare Advertencia Lirika en Oaxaca. Esta nueva generación de mujeres raperas se reivindican desde el feminismo, su lírica es una crítica directa a la violencia de género que existe en este país y les ofrece la posibilidad de tomar la palabra para denunciar la propia situación e invitar a la reflexión de manera lúdica.

Ante las constantes crisis de seguridad que atraviesa el país, la investigadora advierte: “esta manifestación artística significa una alternativa para que los jóvenes tengan oportunidad de alejarse de los procesos de violencia, por eso es muy común que en nuestro país las chicas y los chicos mencionen que no hay plan b, que el Hip hop es el plan”.

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