Campus Ciencia

La UNAM organiza jornada de salud para damnificados del sismo de septiembre

Fabiola Méndez/edición: Damián Mendoza
Ofrecen servicios dentales, terapias y tratamientos médicos a 23 familias de la colonia Zacahuitzco en Iztapalapa

Un grupo de universitarios de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza de la UNAM ofrecen servicios dentales, terapias y tratamientos médicos a 23 familias de la colonia Zacahuitzco en Iztapalapa, Ciudad de México.

Asimismo, a cinco meses del sismo del 19 de septiembre de 2017, en la calle de Independencia y Los Ángeles de la delegación Iztapalapa, se ubica un campamento que alberga a más de 23 familias que resultaron damnificadas, lo conocen como el campamento de “Mamá Lucha”, en honor a su líder Luz María Álvarez.

En ese contexto, la maestra Marissa Vivaldo Martínez, jefa de la Unidad de Educación Continua y Desarrollo Académico de la FES Zaragoza, decidió reactivar las brigadas que realiza la facultad para ayudar a esta comunidad de Iztapalapa.

Por su parte, Alitzel Vázquez Torres, psicóloga de la FES Zaragoza, realizó una visita al campamento y detectó muchos problemas de salud: “están expuestos al frío y la lluvia, además de problemas de tipo psicológico con niños, como ansiedad y estrés”.

Desde el pasado 13 de febrero la maestra Wendy Castro, también de la FES Zaragoza, fue la encargada de coordinar estas jornadas de salud, cuyo objetivo es dar seguimiento a las personas no sólo del campamento, sino de la comunidad. “FES Zaragoza está cumpliendo con su misión y visión de responsabilidad social”, subrayó Castro.

La segunda jornada fue el día 20 de febrero, los médicos atendieron alrededor de 30 pacientes con padecimientos de faringoamigdalitis, hipertensión, diabetes y enfermedades gastrointestinales.

Claudia Núñez y Marisol González, odontólogas de dicha entidad, atendieron caries y mala higiene bucal en 10 pacientes e hicieron recomendaciones para acudir a las clínicas periféricas, pertenecientes a la FES Zaragoza, a aquellos pacientes que necesitan un procedimiento más invasivo.

Asimismo, la maestra Verónica Moreno Martínez, jefa del Departamento de Formación y Actualización de Formación Académica, realizó terapia psicológica con un grupo de niños, en quienes observó ansiedad y estrés derivado de la forma en que están viviendo.

El campamento de Doña Lucha

El campamento está dividido en dos grupos a lo largo de la calle. En el primero hay alrededor de 12 familias. Iris es la madre de una ellas, tiene cuatro hijos y duermen en una casa de campaña junto a su esposo y su perra “Estrella”.

Junto a ella está la casa de campaña de Karla, una joven que cuida a su hija de dos años mientras su pareja sale a trabajar. Está a un mes de dar a luz a su segundo hijo. Hay otras casas de campaña que por la mañana permanecen cerradas, quienes ahí duermen salen a trabajar y regresan por la noche, “pero nosotros las cuidamos”, dice la señora Iris.

El campamento cuenta con un área común para cocinar. Para ir al baño y acarrear agua utilizan el inmueble del que fueron desalojados y que está a sólo unos pasos. Doña Iris cuenta que ha sido muy difícil porque han tenido que soportar sol, lluvia, frio, balaceras y la molestia de los vecinos por la obstrucción del paso.

A pesar de todo, intentan llevar una vida normal: los niños van a la escuela, los proveedores al trabajo, las mamás a la cocina y al aseo que se pueda, lo que han hecho durante más de 35 años que llevan viviendo en ese lugar.

Luz María Álvarez, quien ha sido la representante del edificio, ha buscado ayuda y los organiza para el cuidado del campamento. Cuenta que han buscado otro lugar por la zona para rentar, pero “tal vez por la misma situación se han incrementado mucho y no aceptan niños ni mascotas”. Buscaron ayuda en la delegación y sí la obtuvieron, pero desean que el gobierno les dé una solución: “no queremos nada regalado pero el gobierno tiene que hacer algo”, señala doña Lucha.

Al final de la calle está la otra parte del campamento. Son 6 familias, ahí vive Patricia Rodríguez con sus dos hijos, uno de ellos fue diagnosticado con taquicardia por el frío, “nos hemos enfermado mucho por el clima”. Doña Patricia, quien vende dulces fuera del campamento para sobrevivir agradece mucho los servicios otorgados por la UNAM: “la semana pasada me saqué un diente que me dolía mucho y ya me dijeron que fuera a la clínica para que me hagan mis prótesis y a mi hijo ya le dieron tratamiento”.

Estas jornadas implementadas por la FES Zaragoza continuarán en la colonia Zacahuitzco en Iztapalapa. El martes 27 de febrero se otorgará nuevamente atención médica, odontológica y psicológica.

Deja tu comentario

Comentarios