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Matilde Alcázar, de la FES Zaragoza, campeona mundial gracias a su decisión y esfuerzo

Dirección General del Deporte Universitario/Ana Yancy Lara / Fotos: Jacob Villavicencio Z.
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Matilde Estefanía Alcázar Figueroa, recién egresada de la carrera de Psicología en la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza, es una joven con gran entusiasmo de superación y esfuerzo. En su rostro refleja el coraje y decisión para salir adelante, pues desde su niñez ha superado miedos y limitaciones, debido a un problema degenerativo visual. Sin embargo, encontró en la natación una gran oportunidad para salir adelante.

Desde sus tres años, las piscinas formaron parte de su vida como medio de rehabilitación, tras ser diagnosticada con distrofia de conos y bastones, estrabismo congénito psicomotor, problema degenerativo que la puso en el mayor obstáculo en su vida.

Por ello, Matilde inició hidroterapia en una alberca en la Delegación Iztapalapa, y a los siete años ya dominaba los estilos libre y dorso. Después continuó su terapia en el Instituto Nacional para Ciegos y Débiles Visuales en la Ciudad de México y posteriormente ingresó al deporte paralímpico, donde ha participado en eventos internacionales desde 2011.

La atleta universitaria es la menor de cinco hermanos de la familia Alcázar Figueroa y hoy a los 22 años de edad ha logrado superar todos los obstáculos en el deporte, en lo académico y en la vida.

Su madre, la señora María Norma Figueroa Reyes, es la impulsora de sus logros. “Es el motor de mi vida, el apoyo más grande. Sin ella no podría hacer muchas cosas, es parte fundamental en mi camino, me da las alas para que pueda volar y la amo”.

A mediados del año pasado, Matilde entró en un duelo interno al bajar de la categoría S12-13 a la S11, pues la atleta perdió considerablemente la visión. Sin embargo, se sobrepuso y consiguió su clasificación a la máxima competencia de este deporte, en el World Series en Berlín, Alemania, que se celebró en julio de 2017.

“Aunque ya estaba clasificada al Mundial, yo tenía mucho miedo todavía, no aceptaba la pérdida de visión y solo pensar el depender de un bastón me llenaba de mucha angustia y miedo, al grado que ya no quería participar en el evento internacional, hasta que encontré a Lluvia Garcés Salvador, entrenadora especialista en ciegos, quien me sacó adelante”, compartió.

Alcázar recuperó tanto su confianza y aceptó su nueva condición, y en su última participación en el Campeonato Mundial de esta disciplina, que se realizó en la Ciudad de México en diciembre pasado, ganó tres medallas: un oro en los 100 metros libres, con registro de 1:17,52; una plata en 100 m pecho, con marca 1:40.55; y un bronce en los 100 metros dorso con 1:29.12.

La preparación para esta competencia fue más mental que física, reconoce Matilde. “Nunca había tenido la experiencia de un Mundial, yo pensaba en un segundo o tercer sitio, pero logré el oro; también estoy orgullosa de mi bronce, puesto que superé considerablemente mi tiempo y eso me hace muy feliz”, finalizó.

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