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Mujeres matlatzincas rescatan su vestimenta tradicional

Michel Olguín Lacunza/edición Diana Rojas García

 

Desde una región olvidada del Estado de México se encuentra el poblado de San Francisco Oxtotilpan donde quedan los últimos matlatzincas. En los últimos años y por circunstancias ajenas olvidaron la tradición de su vestimenta, pero algunas de sus mujeres decidieron rescatarla y se dedicaron a platicar con sus abuelitas para reencontrarse.

Silvia Cima Ávila, una de las sobrevivientes de esta etnia, narró que el telar de cinturas –método que ellos usan para crear su vestimenta- existe desde hace muchísimos años, pero después de la Revolución Mexicana en su comunidad se acabaron los borregos, y con ello, su materia prima y la tradición.

Durante décadas las mujeres olvidaron cómo crear estas artesanías, y al notar que las otras cuatro etnias sobrevivientes en el Estado de México sí cuentan con su vestimenta, las matlatzincas decidieron recurrir a las ancianas para aprender sus tejidos y rescatar su tradición.

Poco a poco, platicando con sus abuelitas las indígenas fueron redescubriendo la técnica, desde cómo crear los colores hasta la forma del tejer. “Aprender no fue lo difícil, lo más pesado fue terminar cada prenda porque te cansas mucho, sientes dolor en tus pulmones y espalda porque tienes que jalarlo y necesitas mucha fuerza”, así lo dijo en una entrevista en el Instituto de Investigaciones Antropológicas.

Con respecto a la creación de los colores, Silvia Cima narró que la técnica es natural y no contaminan el medio ambiente. “En nuestra comunidad se da la zarza, las juntamos y las ponemos a hervir, luego le echamos el fijador que en este caso es el pulque fermentado, y por último la lana, y así la dejamos al fuego por dos o tres horas”.

Después la dejamos reposar, enjuagamos y lo ponemos a secar siempre a la sombra, añadió la entrevistada, porque si es en el Sol se lo come. Con esta planta conseguimos un moradito.

Las mujeres de este poblado han logrado crear otros colores con ingredientes naturales. “Con la flor del pericón obtenemos el amarillo, con la jara el verde, con el hueso del aguacate el beige, con el encino un cafecito bajito, y con la raíz del maguey otro tono de café”, explicó.

Con el telar de cinturas y estos colores las artesanas pueden crear diversos productos, desde gabanes, fajas, chincuetes, blusas, morralitos, monederos, pero también diseñan pulseras y aretes.

“Los matlatzincas vivíamos en la mayor parte del Valle de México, y hoy somos la única comunidad sobreviviente con aproximadamente 3 mil 500, no entiendo qué pasó, pero de ahí nuestra preocupación por rescatar la tradición”, concluyó Silvia Cima.

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