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Las representaciones sociales y culturales, ligadas a la diabetes en las comunidades mayas

Omar Páramo/edición: Francisco Medina
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Al regresar de Los Altos de Chiapas, región donde estudia los aspectos de índole cultural relacionados con la diabetes entre los mayas, el doctor Jaime Tomás Page Pliego no dejó de notar que en uno de los puntos más visibles y transitados de Tuxtla Gutiérrez había un gigantesco espectacular con un texto sospechoso: Comparte una Coca-Cola con Jesús.

Aunque dicho promocional era parte de una campaña en la que las latas de gaseosas reproducían nombres al azar, aquí la invocación religiosa era evidente y, por ende, preocupante, en particular porque esta publicidad mesiánica fue erigida en una región sumamente creyente, donde las comunidades indígenas han hecho de esta bebida un elemento ritual después de que el protestantismo y el catolicismo moderno satanizaran el uso del aguardiente en sus ceremonias, explicó el integrante del Centro de Investigaciones Multidisciplinarias sobre Chiapas y la Frontera Sur de la UNAM.

Y no sólo aquí se aprecia cómo el refresco ha permeado en la cotidianidad chiapaneca, pues a la entrada de diversos asentamientos Coca-Cola ha colocado letreros en la que se anuncia la llegada a un lugar con mensajes que dicen, por ejemplo, Bienvenidos a San Juan Chamula, al lado de una gigantesca botella rojinegra y logos que sobrepasan en tamaño al nombre del poblado.

Este tipo de señalamientos deberían ser colocados por las autoridades locales y no por una trasnacional. Las interpretaciones de esto son inequívocas: ello muestra cómo las gaseosas son una presencia cotidiana para los mayas de Chiapas, al grado de estar ligadas a muchas expresiones culturales y ser una de las principales causas de diabetes entre estos grupos.

Desde hace un lustro, Page Pliego analiza este tipo de escenarios tanto en Tenejapa y San Cristóbal de las Casas como en San Juan Chamula a fin de resaltar aquellos elementos de orden cultural, usualmente soslayados por la biomedicina, pero involucrados en el desencadenamiento de la enfermedad, su prevalencia y mortalidad.

“Y es que, vista desde la antropología médica, la epidemiología y la situación general de la salud en el país, y en particular en la de los pueblos originarios, durante años la diabetes ha sido la primera causa de muerte. Eso plantea una situación de emergencia nacional”.

Para este trabajo, el académico se abocó a poblaciones desprovistas de servicios de salud, donde los afectados intentan controlar el padecimiento mediante recursos propios, autoatención o incluso fármacos. “Nosotros, desde la antropología, trabajamos con las representaciones sociales de quienes viven con esta afección”.

Herramienta en el diseño de estrategias de salud

Un aspecto que ha llamado la atención de Jaime Page es que, a decir de los mayas de Los Altos de Chiapas, la diabetes no es un asunto de herencia, aunque sí una enfermedad natural, salvo en los muy contados casos de quienes refirieron que su padecimiento era un ak’chamel o mal echado, es decir, algo provocado por mala voluntad de un enemigo.

“Desde hace cinco años indagamos, por un lado, cuáles son las causas que se le dan a la enfermedad y, por el otro, cuáles son factores desencadenantes. En ambos rubros las respuestas fueron parecidas, pero los matices distintos. En los dos hubo referencia a la alimentación y consumo excesivo de Coca-Cola y cerveza, y también en los dos se citaron factores de orden emocional, pues muchas mujeres señalaron que la enfermedad era producto de la violencia sufrida desde la infancia”.

Asimismo, el investigador hizo una revisión de la incidencia del padecimiento en la región, aunque sin basarse en las estadísticas nacionales. “No confío en ellas por construirse a partir de lo registrado en hospitales, sin consultar archivos de los distintos registros civiles”.

Por esa razón, Page Pliego se dio a la tarea de revisar libros tanto de Tenajapa, San Cristóbal de las Casas y San Juan Chamula a fin de determinar la incidencia real reportada en las actas de defunción y la situación de la diabetes en los tres municipios. Así, descubrió que desde 2008 ésta es la principal causa de muerte en el primero y segundo.

“Sin embargo, en San Juan Chamula se nos oculta información y ello preocupa porque sabemos que se trata del lugar que más Coca-Cola consume en el mundo. Pese a ello, los reportes de mortalidad por diabetes ahí son mínimos, no más de cuatro defunciones en un año, lo que hace sospechar, pues de nuestras entrevistas se desprende que la cantidad de diabéticos en ese municipio es enorme”.

A decir de Page, una de las razones del trabajo es revelar este tipo de escenarios, donde la presencia de las refresqueras afecta a la población, así como incidir en el discurso del Estado en torno a esta enfermedad, pues éste no tiene aplicabilidad en regiones como Los Altos de Chiapas. “Queremos poner el foco en la pertinencia cultural al momento de diseñar acciones en el rubro”, acotó.

“Proponemos generar estrategias de orden educativo; la ventaja de esto es que al sector salud no le costaría tanto ni incrementarían el presupuesto. Asimismo, pedimos que los pacientes no sean atendidos sólo en el consultorio y enviados a casa con la petición de regresar en un mes, sino que se les den indicaciones sobre dieta, ejercicio y aspectos emocionales”.

Parte de nuestra lucha es modificar las cosas, ya sea señalando el daño provocado por el consumo excesivo de refrescos de cola, apuntando aquellos aspectos no considerados por la biomedicina o impulsando procesos educativos y de promoción adecuados, siempre con pertinencia cultural, concluyó.

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