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¿Por qué nos gusta tanto The Walking Dead?

Michel Olguín Lacunza/Diana Rojas García

 

 

Ya son ocho temporadas de la exitosa serie The Walking Dead, y en el reciente estreno de sus últimos episodios, la gente sigue emocionada como la primera vez pero, ¿a qué se debe tanto éxito y por qué nos gusta tanto? Podríamos decir que sólo se trata de matanza y unos cuantos zombis que aparecen en algunas escenas.

Al respecto, José Ángel Garfias Frías, profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, declaró en entrevista para UNAM Global que su éxito radica en plantear una pregunta esencial para la humanidad: ¿Cómo acabaremos y qué pasará en el fin del mundo?

Una de las teorías más importantes en una historia es el factor derivado del relato mítico, añadió el investigador universitario. El mito es fundamental porque nos explica la vida desde tres grandes líneas: cosmogónica, planteada desde el origen; teológica donde se resalta a los héroes, hazañas y gestas; y por último, escatológica, donde tenemos cuestiones putrefactas.

El caso The Walking Dead se ubica entre estos dos últimos. Así, tenemos un poco del mito del héroe con el protagonista Rick Grimes, un expolicía que lucha por mantener viva a su familia y su grupo de amigos, donde además, debe resolver todas las problemáticas presentadas.

Y el mito escatológico, añadió el profesor, donde tratamos de entender cómo va a terminar el mundo, el hecho que existan zombis (muertos en descomposición), personas peleando por su vida, cómo llegamos a este apocalipsis y la esperanza que queda en el mundo.

La temática del fin del mundo ha sido muy recurrente en el cine, sobre todo en los desastres naturales y en otras ficciones, y se conecta muy bien al tratar de explicar la realidad, apuntó.

Los personajes en la realidad

Además de la historia mítica, The Walking Dead nos presenta la lucha de los personajes por su supervivencia, donde podríamos preguntarnos si sus reacciones se encuentran cerca de la realidad.

Para hablar sobre los mecanismos relacionados con la supervivencia y qué hacemos cuando nos sentimos amenazados en una situación de vida o muerte, UNAM Global se acercó a Hugo Sánchez Castillo, investigador de la Facultad de Psicología.

De acuerdo con el entrevistado, una persona amenazada puede desencadenar varias conductas típicas de nuestra especie para defender nuestro territorio, integridad física, familia, e incluso de nosotros mismos.

De hecho, el sujeto puede tener varias respuestas: huir, congelarse, la anulación de todas sus funciones totales como un paro cardiaco y morir, o luchar, que es la que se presenta en The Walking Dead.

Esta conducta nos hace engarzarnos en una respuesta biológica que nos puede llevar a conductas extremadamente violentas, y el sujeto, literalmente, puede matar a otro como mecanismo de defensa.

Esto lo hemos visto más de una vez durante todas las temporadas de la serie, como el episodio de la lucha de Rick con el gobernador, donde no sólo pelean por su vida, sino por su territorio y mantener viva a su familia.

El sujeto (podría ser Rick y sus compañeros) desencadena una respuesta biológica donde se da un incremento de sustancias como adrenalina, noradrenalina, dopamina, estimulación del sistema opioide, y que nos pone en una situación que incrementa nuestra fuerza, atención y decrece la sensación de cansancio y somnolencia, enfatizó.

De hecho, surgen cambios en la respuesta inmunológica e inflamatoria, y todo para prepararnos en un escenario el cual podamos resistir de manea continua, o de respuesta de lucha.

Así, podemos responder más ferozmente de una manera significativamente menor a los estímulos dolorosos, y tener una menor noción de las lesiones y tener una respuesta inmunológica disminuida (eso podría explicar porque los personajes aguantan tanto en una pelea o antes de morir).

Entonces, agregó el especialista, esta respuesta nos prepara de manera general para una defensa. Esta reacción ha sido utilizada por películas y series de televisión como es el caso The Walking Dead, donde vemos que los personajes realizan grandes proezas en su defensa, donde matan, mutilan, cortan cabezas, etcétera.

Esta situación es exagerada, sin embargo, es verdad que la respuesta es natural y real, dado que está en riesgo nuestra integridad, concluyó el investigador.

 

 

 

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