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De un susto el alma podría escapar

Michel Olguín Lacunza/ Diana Rojas García

Actualmente, prevalece la creencia de la cultura nahua de que el alma brinda energía al cuerpo, tiene la capacidad de desprenderse y llegar a lugares lejanos, pero si escapara la persona podría caer enferma y morir, explicó Frida Jacobo Herrera, profesora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.

En entrevista para UNAM Global, la experta del Centro de Estudios Antropológicos apuntó que los nahuas nombran al alma tonallí y su concepto no es igual al concebido por los católicos. De hecho, lo asocian con el universo, la tierra y sobre todo con el maíz.

Este concepto surgió desde la antigüedad con pensadores como Platón, Aristóteles y algunos otros, quienes planteaban que las plantas y los animales también poseían una, pero sólo los seres humanos tenían una más racional, expuso Zuraya Monroy Nasr, profesora de la Facultad de Psicología.

En la cultura nahua

Los nahuas miden la salud y la enfermedad por su consumo del maíz, el alimento brindador de la energía para trabajar, si les falta fuerza entonces creen que su tonallí escapó, dijo Jacobo Herrera.

Se trata de una entidad que vive en el cuerpo, pero que también se desprende. De hecho, puede ausentarse por diferentes circunstancias, ya sea por recibir un fuerte susto, tener la “enfermedad de un mal aire”, e incluso, hasta cuando la persona duerme, añadió la antropóloga.

La “enfermedad del susto” se da cuando el afectado se lleva una impresión muy fuerte y siente diversos malestares o síntomas como tener sueño, cansancio, dolores de cabeza, incluso vómitos y otro tipo de circunstancias que impiden su desarrollo de la vida cotidiana.

Otra forma de ausentarse, añadió la académica universitaria, es cuando les da el “mal del aire” que causa un enfriamiento y también se asocia con la pérdida de la energía vital.

Otra situación de escape del tonallí podría ser durante el sueño, no necesariamente tienes que estar enfermo o que haya pasado algo, suelen decir los curanderos que cuando una persona está descansando su alma viaja.

¿Pero a dónde se va el tonallí cuando se ausenta? De acuerdo a su cosmovisión, existe el mundo de los seres humanos y otra dimensión de entidades anímicas que habitan todo lo que nos rodea, apuntó.

En esta otra dimensión hay una reproducción del mundo que vivimos, y el alma normalmente va hacia allá. Se trata de un sitio reproducido en una cueva, pero sin las cualidades necesarias que necesita nuestro organismo para sobrevivir. Es muy frío y el cuerpo necesita calor.

No obstante, es peligroso que el alma viaje hacia allá porque si se ausenta de más, podría no regresar al cuerpo y la persona se enferma. Para resolver estas situaciones, los nahuas tienen a sus curanderos, quienes son los encargados de regresar el tonallí a su sitio original.

Para ello, existen diferentes rituales, algunos podrían ser un tipo de limpia, donde recorren el cuerpo con algunas hierbas o con un huevo. También pueden llamar el alma con un canto en un jarrón de barro o incluso gritar el nombre de la persona en su oído, concluyó Jacobo Herrera.

En la historia

A partir del siglo XVII, y especialmente con la concepción de René Descartes, se da una transformación del alma antigua, medieval, aquella que era bautizada pasa a ser una mente principalmente con un papel del conocimiento de la naturaleza, del mundo físico, planteó Monroy Nasr.

Con el tiempo, este concepto se transforma con algunas de las posiciones sobre todo de filósofos empiristas durante los siglos XVIII y XIX, donde la mente tiene un papel importante en relación al conocimiento y se comienza a hablar de percepción, como la memoria, a veces referidos al cerebro, otras a la mente, según el autor.

No obstante, el alma tradicional se queda como un concepto religioso. Se trata más de una creencia probablemente no fundada, como suelen ser las creencias asumidas por cuestiones de sentido común, de tradiciones religiosas o culturales.

De hecho, la ciencia no habla del alma, sino de otro tipo de procesos cognoscitivos, y si existe el alma, es cuestión de fe y no de ciencia, enfatizó la psicóloga.

En la historia, el alma se ha dado en un terreno de lo espiritual y de lo religioso. Las distintas creencias en las diferentes culturas, el conocimiento tanto filosófico como científico se ha ido hacia las concepciones de lo mental que es diferente, concluyó.

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