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Push and Pull nuevo sistema de optimización en el telescopio de San Pedro Mártir

Omar Páramo/Edición: Francisco Medina
El telescopio es el más utilizado por la comunidad astronómica de México y por ello resulta fundamental hacer que aporte las mejores imágenes

En el Instituto de Astronomía de Ensenada desarrollan sistema que optimiza el funcionamiento del telescopio de San Pedro Mártir

El telescopio del Observatorio Astronómico Nacional (OAN) en San Pedro Mártir, Baja California, es el más utilizado por la comunidad astronómica de México y por ello resulta fundamental hacer que funcione de manera óptima y aporte las mejores imágenes. “Gran parte depende del espejo primario del telescopio, el más grande de los dos que tiene”, explicó Luis Salas, investigador en la sede de Ensenada del Instituto de Astronomía (IA) de la UNAM.

“El problema es que éste pesa dos toneladas y tiene una parábola hecha de un material vitrocerámico con dos metros de diámetro y cerca de 26 centímetros de espesor y, por lo mismo, soportarlo dentro de su celda es complicado, pues por su propio peso puede torcerse ligeramente y desenfocar la imagen. Para darnos una idea de qué tan sensible es esto, hasta una desviación de una micra —es decir, la milésima parte de un milímetro— resulta demasiado”.

A fin de evitar esto, en 1995 se instaló un soporte activo en el telescopio del OAN, el cual funciona con una serie de 18 bolsas de aire independientes que al inflarse o desinflarse corrigen la forma del espejo. En estos 20 años este sistema ha demostrado su efectividad, aunque también sus limitaciones, por lo que Salas colaboró con Elfego Ruiz, Erika Sohn y Esteban Luna —entre otros académicos del IA— en el perfeccionamiento de este mecanismo.

“Lo que hacía este primer sistema era empujar las bolsas contra el peso del espejo a fin de lograr la corrección, pero sólo servía cuando uno veía hacia arriba. Sin embargo, para seguir a las estrellas éste debe inclinarse mucho y cuando esto pasa deja de descansar sobre dichos soportes. Por ello, en 2014 se nos ocurrió que si producíamos vacío en las celdas podríamos jalar el espejo hacia atrás y las bolsas seguirían actuando sin importar inclinación”.

Es por ello que llamamos a esta propuesta celda activa push-pull, la cual ya fue instalada y probada en el OAN, con resultados satisfactorios, pues al variar el vacío en función del ángulo cenital, es factible hacer observaciones al límite del seeing para todas las configuraciones del telescopio, apuntó.

Un sistema perfectible

A decir de Luis Salas, esta propuesta funciona a través de un complejo equilibrio en el que la parte óptica funciona como un lazo externo que rige lo demás; luego viene la informática, encargada de  analizar y decidir cómo se realizarán las acciones; la mecánica, que comprende las bolsas de presión, válvulas de vacío y motores, y la electrónica, pues todo se controla a través de circuitos.

“No obstante, esto lo hicimos como un sistema adicional que se comunica con el anterior, aunque como un módulo aparte. Hemos observado que hay detalles que no quedan como deberían porque en esta intercomuniccaión se pierden detalles”.

Uno de los problemas de intentar hacer que dos sistemas, uno de 1995 y otro de 2014, trabajen en conjunto, es que la computadora del primero (encargada del pull) fue instalada hace 20 años y en términos informáticos esto es mucho, pues dicho ordenador no tiene capacidad de conectarse a internet y la única manera de instalarle un programa es con disquetes de tres pulgadas.

“Por ello aún hay cosas que nos gustaría, pero que no podemos concretar. Lo que sigue es integrar ambos sistemas en uno usando computadoras más modernas. Creo que lo lograremos pronto”.

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