Ciencia

Violencia contra la mujer es un cáncer social

Michel Olguín Lacunza/Diana Rojas García

En muchas ocasiones las mujeres que viven violencia no la identifican, es algo natural para nuestra sociedad. Prueba de ello es que en México ocurren siete feminicidios al día, y siete de cada diez familias presencian situaciones agresivas. No obstante, estos sucesos nunca serán normales, sentenció María Dolores Blancas, presidenta de Casa Gaviota AC, una red de apoyo para el género femenino.

Pero, ¿cómo pueden saber cuando viven una situación así? De acuerdo con la entrevistada, una mujer puede identificar dicha situación preguntándose si es feliz en su relación de pareja, porque ahí es donde encontrarán insatisfacción y lograrán notar que algo está mal.

En conferencia desde el Instituto de Ingeniería, la experta detalló que existen diferentes tipos de violencia, como son la psicológica, económica, sexual, física e incluso patrimonial. Además, se da en ámbitos muy distintos, ya sea el público como en el transporte o en la calle, o el privado.

No tolerancia

Una mujer que tolera la violencia tiende a repetirla en todas sus generaciones, y tanto sus hijos como sus hijas lo aprenden, por eso es tan importante para la sociedad tratar de cambiar, añadió.

En Casa Gaviota ayudamos a sensibilizar a través de campañas, talleres, conferencias y pláticas. De cada 10 mujeres que llegan, se quedan siete, las otras desgraciadamente todavía no tienen la fuerza para salir de esa situación, porque les da el síndrome de indefensión aprendida, caracterizado por despersonalizarse y son incapaces de cambiar.

Para Dolores Blancas, la violencia es un cáncer social que ataca sin importar el estatus cultural, social o económico, puede afectar tanto a profesionistas con maestría o doctorado, a empresarias, amas de casa, trabajadoras e incluso con una buena situación económica.

Estamos rodeados de una cultura machista, por ejemplo, toda la publicidad que se nos presenta fomenta actitudes sumisas, nos enseñan a ser amas de casa y cuidadoras de los demás, pero creo que esto debemos cambiarlo.

Un cambio

Cada mujer recuperada que rompe el ciclo generacional brinda a sus hijos otro tipo de educación, e impactan mínimo a 12 personas en su entorno, ya sean familiares o amigas.

Un cambio beneficia a la sociedad porque de un hogar disfuncional saldrán hijos violentos, a veces desubicados que buscan en las adicciones una salida, y terminan en las calles asaltando o robando.

«Si aprendemos a comunicarnos con un buen trato podemos mejorar e impactar socialmente. Además, los gastos que genera la violencia en salud, cuando menos son contables a través de las enfermedades como gastritis, colitis, depresión, ansiedad que son todas emocionales», concluyó.

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