Campus

La UNAM en acción

UNAM Global/ Farrah de la Cruz, Damián Mendoza / Francisco Medina

Fuera del Estadio Olímpico Universitario, miles de universitarios pasaron a la acción ciudadana. Repartidos en brigadas de 20 jóvenes, están en casi todos los lugares donde el temblor los transformó en una tragedia.

En el Parque México, por ejemplo, uno de los centros de acopio, estudiantes de Medicina de la UNAM también estaban presentes. Mientras miles de vecinos revivían sus recuerdos de hace 32 años, una brigada femenina de la UNAM ocupó el centro del parque para organizar la llegada de víveres y medicinas para los damnificados.

Sofía Pérez, estudiante del noveno semestre de la Facultad de Medicina en CU; Ivana Montaño, Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala; Ameyali Torres, médica interna de pregrado, FES Iztacala; Carolina Carrillo, médica interna de pregrado, FES Iztacala, llegaron al lugar desde muy temprano para trabajar con un entusiasmo propio de su edad y ganas de ayudar.

Las cuatro estudiantes escucharon la convocatoria en noticieros y redes sociales. No dudaron ni por un momento en ofrecer su conocimiento. Al principio, no les permitieron entrar a algunas unidades hospitalarias, pero no se rindieron. Dos de ellas fueron al Zócalo y de ahí las enviaron al Parque México.

Sus otras dos nuevas amigas llegaron al parque de manera directa, y en vez de usar su día de descanso laboral, se integraron a la brigada de organización de donaciones y armado de kits médicos para emergencias: gasas, agua oxigenada, vendas, medicamentos.

Para la gran mayoría de los miles de brigadistas, la historia comienza frente al Estadio Olímpico de Ciudad Universitaria, que desde el primer momento de su apertura –la noche del 19– se transformó en un verdadero río humano que se ocupaba para recibir comida, agua, medicamentos y herramientas.

Allí, guiados en primera instancia por el equipo de Protección Civil, y luego asumiendo ellos mismos el liderazgo, los jóvenes universitarios clasificaban la ayuda, la metían en cajas y otra cadena humana la subía en camionetas y tráileres para su distribución. Los medicamentos destinados a las zonas de difícil tránsito se iban en motocicletas.

Mientras las brigadas organizaban sus tareas y lugares de traslado otros voluntarios que se enteraron de que la UNAM se unía a la ayuda por la población afectada, ofrecían comida a las brigadas: tortas, sándwiches, frutas, agua embotellada.

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