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El cine de terror nos prepara para una situación de peligro

Michel Olguín Lacunza/Diana Rojas García
El miedo es una respuesta de supervivencia que nos permite alejarnos de las cosas que son potencialmente peligrosas

Todos hemos sentido esas sensaciones que nos produce una película de terror, como es el corazón acelerado, sudor en las manos, el estómago revuelto y la piel de gallina pero, ¿por qué nos agradan si nos causan tanto malestar?

Para conocer la respuesta, Hugo Sánchez Castillo, profesor de la Facultad de Psicología, nos explicó qué es el pánico para después indagar en este tema que a todos fascina.

El miedo, destacó el académico universitario, es una respuesta de supervivencia que nos permite alejarnos de las cosas que son potencialmente peligrosas. Además, si le sumamos la incertidumbre, un estado que también nos produce sensaciones y malestares, tendremos una respuesta de alerta que finalmente nos prepara para un evento catastrófico.

Por ejemplo, si un abismo nos asusta es porque finalmente podemos caer y lastimarnos. Otro caso es cuando no queremos tocar animales ponzoñosos, porque nos pueden picar y tendremos una experiencia desagradable, destacó Sánchez Castillo.

No obstante, sentir todas estas emociones que nos erizan la piel y nos preparan para una respuesta de lucha o huida, responde a la presencia de un estímulo y bajo la subjetividad de nuestra propia percepción.

El cine de terror y sus consecuencias

El miedo y todas sus consecuencias fisiológicas nos anclan con una película de terror, que regularmente nos presenta características sombrías y obscuras, algo que nos lleva a meternos en esa cuestión donde no sabemos qué pasará, de incertidumbre aunado con respuestas intempestivas que no esperamos que salgan y que nos sobresaltan.

Entonces, ¿por qué nos agradan tanto? Básicamente, porque es una sensación que no vivimos nosotros, es decir podemos tener una proyección en cuanto a la historia de terror, pero sabemos que no es real, aunque tengamos la sensación fisiológicamente (piel erizada, corazón acelerado, etc.)

De esta forma, nos identificamos con la historia y nos preparamos para situaciones similares sin que necesariamente las vivamos. De hecho, esto es bastante común en el sistema nervioso central, se trata de un mecanismo que nos permite extraer información y poder utilizarlo después, y se llama aprendizaje observacional.

Bajo esta dinámica, es muy simple que podamos tener o apreciar experiencias de muerte, terror y que no necesariamente nos atañen. Por eso es que a muchas personas, las películas de horror nos parecen increíblemente agradables.

No obstante, estas respuestas fisiológicas están relacionadas con mecanismos de estrés y ansiedad, y por eso es que a otras personas les pueden desencadenar cuestiones patológicas que ya están con ellas mismas.

Así, un individuo que sufre de trastornos de pánico, ansiedad y estrés postraumático no puede ver una película de este género, porque no entiende la diferencia.

Es decir, la mayoría comprendemos que la historia no nos va a pasar, y lo captamos como una especie de preparación, pero para las personas con estos problemas, una película de horror puede ser un disparador, y bajo esta perspectiva, desencadenarán su patología de forma exacerbada.

Finalmente, sentir la experiencia del terror sin tener que enfrentarse a un psicópata u otra situación difícil, nos resulta fascinante. Se trata de una especie de poder que resulta muy agradable, concluyó.

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