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Quienes trataron de silenciarme fallaron: Malala

Daniel Francisco/imagen: Facebook del Instituto Pedagógico para Problemas del Lenguaje/
Las balas del taliban fallaron, “mi voz es poderosa”, señaló Malala ante un auditorio lleno que le aplaudió cada una de sus afirmaciones

Malala le recordó a las mujeres que tienen que creer en ellas y nunca deben dudar ni ponerse límites. Su madre es una mujer que no pudo estudiar pero ahora que viven en el Reino Unido Malala le ayuda con sus tareas.

“Cuando hablas desde el corazón tu voz se escucha”. Quienes entienden mejor estas palabras de Malala son los niños sordos que asistieron a su conferencia en el Tecnológico de Monterrey. Fueron invitados especiales de la Premio Nobel de la Paz 2014. En su clase en el Instituto Pedagógico para Problemas del Lenguaje (IPPLIAP) se inspiraron, de la mano de sus maestras, con la vida de la niña que se sobrepuso a la guerra y a la opresión, que se levantó de la muerte para llevar el mensaje de paz al mundo.

Lograron identificarse desde el principio con ella. Los niños sordos tienen que aprender una nueva lengua para adaptarse a su entorno. Malala dejó un día su tierra para vivir en Birmingham. Un día decidieron escribirle una carta y también publicaron un video en las redes sociales donde le mostraron su admiración y le pedían que los visitara en su escuela. Sabían que Malala, al igual que ellos, nunca deja de soñar. Y esa carta llegó a su destino.

La carta a Malala fue un esfuerzo de equipo del Taller de lectura que dirige la directora Mercedes Obregón y donde participan las maestras Carmen Francisco, Carolina Castañón (maestra sorda) y Lorena Chora.

Malala quiso ir a la escuela de esos niños que habían sido inspirados por su lucha. Su agenda no tenía espacio pero solicitó que esos niños fueran sus invitados especiales. Y en el auditorio, entre estudiantes del Tecnológico de Monterrey, entre líderes del mañana, autoridades educativas, representantes de los medios, unos niños con su esperanza a cuestas vieron emocionados a la niña que se aferró a los libros y que enfrentó a la muerte. Entendían lo que decía Malala porque hubo interpretación en lengua de señas.

Al final de la conferencia, los organizadores llevaron a los niños y a las maestras del IPPLIAP a conocer a Malala, quien añadió un par de palabras a su vocabulario, esta vez de la lengua de señas: hola y gracias. Malala, la que ha saludado a jugadores de futbol, la que ha conocido a decenas de primeros ministros, comunicadores y otras luminarias, abrazó a los niños sordos y les dejó esperanza en un país que no se caracteriza por sus políticas públicas incluyentes.

Cada uno de estos niños lucha a diario por comunicarse con un mundo exterior que los ve lejanos. Muchos desean que sus padres aprendan la lengua de señas, al menos, para que su aprendizaje y comunicación mejorara. Ni ellos ni su maestra Carmen Francisco, quien fue una de las intérpretes de lengua de señas, junto con Lorena Chora, en la conferencia de Malala, olvidarán el día en que la joven pakistaní que desafió a la intolerancia contestó su carta.

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