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Liga femenil de pumas rompe paradigmas

Michel Alejandra Olguín Lacunza/Diana Rojas García

Además de enfrentarse a los retos de ser mujer y practicar un deporte que la gran mayoría de la población considera para hombres, las integrantes del equipo femenil de Pumas rompen paradigmas al resolver obstáculos personales.

Por ejemplo, Johana Álvarez, defensa central de 17 años, comenzó a jugar desde los 12 años, y desde los 15 vivió sola para integrarse al equipo de futbol de Puebla, una decisión que le resultó difícil por alejarse de su familia y amigos.

Desde pequeña le gustó mucho este deporte, y poco a poco se preparó para llegar hasta donde se encuentra hoy. “Me siento orgullosa de jugar en Pumas por representar a la Máxima Casa de Estudios, además de ser un equipo con gran historia”.

En cambio, Deneva Cagigas, defensa central de 22 años, se enfrentó a un mundo donde la mayoría considera al futbol para hombres. “Resolví esta situación al jugar muy bien en Pumas, donde todas hemos demostrado que las mujeres también sabemos manejar este deporte”.

En cuanto a representar al equipo auriazul, la joven mencionó que significa una gran emoción, dado que es uno de los cuatro equipos más importantes de México, y además representa a la UNAM con sus valores y tradiciones mexicanas.

Por su parte, Lucía Rodríguez, lateral por la izquierda de 18 años, señaló que formar parte de este gran equipo significa una identidad con garra, y sobre todo, un enorme orgullo por tratarse del equipo de la Máxima Casa de Estudios de México.

Sobre los obstáculos, la joven relató haberse enfrentado a una sociedad machista, donde no respetan a la mujer, y no creen que tenga el mismo potencial que el género masculino.
En palabras de Diana Gómez, mediocampista de 22 años, pertenecer al equipo auriazul es un honor, orgullo, y sobre todo, requiere de mucho esfuerzo, constancia y amor.

“Desde pequeña me enfrenté a la discriminación porque los niños no querían jugar conmigo, decían que por ser niña no sabía. No obstante, lo resolví al demostrarles que podía hacerlo muy bien y después hasta me querían en su equipo”.

Por último, Ana López, defensa de 22 años, mencionó que jugar en Pumas es como una segunda oportunidad en el futbol porque lo había dejado y finalmente logró volver.

“Por un tiempo, intenté ser profesional en Estados Unidos, radique en el sur de Florida pero me di cuenta que no me gustaba vivir allá. Entonces volví a México a estudiar, pero ya no practicaba mi deporte favorito”.

La jugadora universitaria aseguró que si hubiera dejado el futbol sería por capacidad, “pero no porque lo haya abandonado”. Así, decidió probarse en Pumas y se quedó. “Creo que es como dice el dicho, ‘cuando te toca aunque te quites, y si no te toca aunque te pongas’”.

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