Cultura

Del aula al cine, un sueño hecho realidad

Michel Olguín / Diana Rojas

El cine proyecta en pantalla historias que nos conmueven, nos hacen reír, soñar, llorar y hasta reflexionar, pero detrás de las cámaras existe un arduo trabajo de un gran equipo de producción que la mayoría no conocemos.

Ulises Pérez Mancilla, egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, trabaja en el cine desde hace 12 años, donde su labor ha sido ser continuista o como se le conoce en inglés, script.

Desde que estudiaba en la Universidad se la pasaba soñando con historias de la pantalla grande, conocía todo sobre los directores, actores, actrices, los géneros e incluso dejaba algunas clases para asistir a ciclos de cine.

Hoy su sueño se ha hecho realidad, y su labor dentro de esta industria es como su nombre lo dice, encargarse de dar continuidad a las películas, porque regularmente un filme no se graba en forma cronológica sino por sitio.

Posteriormente, entrega las piezas lo más unidas posibles al editor para que pueda ensamblar la historia, y así lograr una lógica narrativa. Además, su tarea consiste en observar los detalles más simples, por ejemplo, ver que los actores lleven el mismo vestuario en las escenas correspondientes.

El egresado de la UNAM ha laborado en aproximadamente 30 filmes, tanto en cortometrajes como largometrajes, y su sueño lo ha llevado a trabajar con grandes personalidades como Arturo Ripstein, Daniel Castro Zimbrón; además de actrices del Cine de Oro mexicano como Columba Domínguez, y recientemente con el actor Damián Alcázar, entre otros.

La primera película donde incursionó fue El Cielo Dividido del director mexicano Julián Hernández, donde aprendió mucho para continuar en futuros proyectos. Hoy, su lugar está junto al director, una labor que le encanta porque aprende directamente de los grandes, como lo narra él. Fue así que el joven se volvió autodidacta y aprendió a escribir los guiones.

En su corta carrera ya ha ganado dos veces la beca del programa Jóvenes Creadores del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) en la categoría de Guion Cinematográfico: la primera fue en 2013 por O ser un elefante, y la segunda en 2015 por Terry.
“Ser continuista es como ser el disco duro de la película, en mis manos quedan las memorias de un guion que al terminarse de filmar dejará de existir. Por ello, a veces pienso que los continuistas somos como historiadores de la ficción”, reflexionó.
De hecho, existe una frase del escritor argentino César Aira, que describe muy bien mi oficio: Los seres humanos damos sentido a nuestra existencia gracias a la continuidad, lo que está pasando ahora se explica por lo que pasó antes, concluyó.

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