Galería Nacional

Ni Una Menos

Omar Páramo, Fotos: Marisol Cid
Se calcula que en México se cometen siete feminicidios al día

Con frecuencia, los asesinatos de mujeres suelen ser consignados sólo en los tabloides de nota roja e ignorados por los medios tradicionales, lo que es resultado de un proceso de invisibilización hacia las víctimas que lleva ya demasiado tiempo. Por esta razón, e impulsado por la indignación generada por los feminicidios registrados en América Latina durante el último año, nace el movimiento Ni Una Menos “como una manera de hacer que la gente voltee la mirada y reflexione sobre este problema”, planteó Tatiana Sotres, colaboradora del Programa Universitario de Estudios de Género (PUEG) de la UNAM.

Sobre el éxito de la iniciativa, demostrado mediante manifestaciones realizadas en distintas partes del continente —de Buenos Aires a la Ciudad de México—y enmarcadas en el llamado “Miércoles Negro”, la también fotógrafa subrayó que éste en gran parte se debe a la espontaneidad con que la gente acogió estos esfuerzos por llevar la denuncia al ámbito público y ponerla ante los ojos del mundo.

Más que marchar (aunque se hizo), la invitación fue a acudir a concentraciones, vestir de negro, publicar la imagen de la campaña o ponerla como foto de perfil en las redes sociales, o no ir al supermercado ni comprar gasolina, lo que rompe un poco con los esquemas tradicionales para expresar inconformidad, expuso.

“No debemos equivocarnos, estas actividades se realizaron el 19 de octubre no para conmemorar un día, sino para aprovechar la oportunidad de levantar la voz y hacer visible un problema que nos aqueja a todos, como sociedad, y a las mujeres, en particular”, expuso.

En México, el crimen que terminó por canalizar toda esta indignación fue el asesinato de la activista transexual Alessa —pues estos hechos también caen en el campo de los feminicidios—, mientras que en Argentina fue el homicidio de Lucía, una joven vejada de la peor forma (aunque estos casos parecen acumularse con cada día que pasa).

“El nivel de hartazgo ha ido creciendo y no han puesto en un escenario en el que las personas ya no pueden ni quieren quedarse calladas. Estamos en un punto en el que debemos hacer más de lo que hemos hecho”, subrayó.

 

Para Tatiana Sotres, entender que de la violencia ejercida al asesinar a una mujer depende que un homicidio sea tipificado como feminicidio, nos da una pauta para entender el horror detrás de este fenómeno.

De hecho, se calcula que en México se cometen siete feminicidios al día mientras que en Argentina se da uno cada 30 horas. Por ello, la periodista celebra iniciativas como Ni una Menos, pues se agradece cualquier acto que visibilice este problema y contrarreste la invisibilización a que tradicionalmente han sido sometidas las víctimas.

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