Cultura

Todo lo que necesitas es amor

Omar Páramo/Francisco Medina

Un domingo de hace 50 años —el del 25 de junio de 1967— 400 millones de personas de 26 países encendieron su televisor para sintonizar Our World, el primer programa en vivo transmitido a nivel global. Este enlace histórico marcó la puesta en marcha del satélite Intelsat I —mejor conocido como Early Bird o Pájaro Madrugador—, el cual permitió que naciones de los cinco continentes participaran con pequeños segmentos en esta emisión de 125 minutos, aunque la mayoría de los espectadores lo que esperaban era el acto final, la aparición de los Beatles, quienes desde los estudios de Abbey Road estrenarían una canción: All you need is love.

“Nos dijeron que seríamos vistos por todo el planeta al mismo tiempo, así que teníamos un mensaje para la humanidad: el amor. Necesitamos más amor en el mundo”, declaró en su momento McCartney, y estas palabras coinciden con las del profesor Carlos Arturo Flores Villela, del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH) de la UNAM, quien agregó que al igual que Paul, él también cree que ese sentimiento nos resulta tan necesario hoy como hace medio siglo.

Hablamos de un himno y, como todas las composiciones que entran en esa categoría, ésta surgió en el momento preciso: florecía el Verano del Amor en las calles y parques de San Francisco, y las semillas de los movimientos estudiantiles que cobraron fuerza en 1968 empezaban a eclosionar, indicó el maestro en Historia del Arte.

“También recordemos que para entonces Nelson Mandela ya estaba en la cárcel, que la crisis de los misiles de Cuba era un evento muy reciente y que corría el tiempo de guerras como la de Vietnam, la de los árabes e israelís en Medio Oriente y de una Fría que dividió al planeta en dos bloques. El ambiente que se vivía era terrible y, por lo mismo, lanzar esta canción era oportuno e importante”.

Flores Villela recuerda bien aquel 25 de junio de 1967 cuando se transmitió Our World. “Tenía 10 años y, como a todos, me entusiasmaba el programa. Cada país transmitió una cápsula; por ejemplo, Italia presentó el ensayo de la película Romeo y Julieta, de Franco Zeffirelli; España a Pablo Picasso, y por México se emitieron música y bailes tradicionales, bajo conducción de Pedro Ferriz y León Michel. Sin embargo, lo que yo esperaba era a los Beatles; ya los había oído en disco, pero los iba a ver por primera vez”.

Desde su televisor de bulbos, aquel niño escuchó al cuarteto tararear “no hay otro lugar donde estar excepto donde debes estar, ¡es fácil!” y aunque el universitario aún era muy pequeño para intuir el alcance de estos versos, con el tiempo entendería que esta canción sería el estandarte del Verano del Amor por haber sabido hablarle a los jóvenes que en ese entonces creían en cambiar al mundo, es decir, “a esa generación con nuevas explicaciones, a la gente en movimiento”, como se escuchaba en el otro gran himno del 67, San Francisco (be sure to wear flowers in your hair).

Himno de una época

All you need is love salió de la pluma de Lennon y de inmediato se convirtió en un tema emblemático, como después sería Imagine, “y podríamos cavilar mucho sobre el porqué de esto —expuso Flores Villela—, pero quisiera retomar las palabras del cronista Hermann Bellinghausen cuando visitó el CEIICH hace seis años y decir que una cosa que demostraron los Beatles, y luego John, fue que la música servía para hacer himnos y él hizo muchos para que la gente en movimiento los cantara. No son sólo canciones comerciales, pues representan cosas y son de quien las cante”.

Y en un mundo dividido por la llamada Cortina de Hierro resultaba provocador salir con temas hechos para ser cantado por todos, como mostró aquella grabación del 25 de junio transmitida al globo entero, donde en una misma pista sonora cabían una banda de rock y una camerata; fragmentos de la Marsellesa; de In the Mood, de Glenn Miller, o de los Conciertos de Brandeburgo, de Bach, y un coro formado por personalidades como Mick Jagger, Eric Clapton o Marianne Faithfull. En All you need is love nadie quedaba fuera.

“Ello refleja el espíritu de la época, pues como pasaba en San Francisco, donde miles tomaron los espacios públicos para convivir con sus semejantes en una suerte de acto revolucionario, en muchos lugares la gente comenzó a unirse con el afán de cambiar las cosas y hacer que la sociedad girara a la izquierda; sin embargo, hechos como el golpe de Estado de Pinochet contra Allende en 1973 y el progresivo avance del neoliberalismo provocaron lo contrario y el viraje fue hacia las derechas”.

Sobre el embate neoliberal y su impacto, Carlos Flores acusó que al poner al capital por encima de todo e imponer un pensamiento único, esta corriente echó por tierra aquello que la generación de los 60 intentó construir. “Lennon fue de los primeros en darse cuenta de este fenómeno y en su canción God, de 1970, lo dejaba muy en claro al decir: el sueño ha terminado”.

Reapropiaciones necesarias

Para Flores Villela, los conflictos y crisis de los 60 y los actuales, mutatis mutandis, no son tan diferentes. “Por ejemplo, un empleado público evidenció con papeles del Pentágono —a la manera de Edward Snowden— que el Incidente del Golfo de Tonkin, con el cual EU justificó su guerra contra Vietnam, fue un ataque falsificado y coreografiado por la CIA y la armada estadounidense”.

Y ejemplos como éste abundan, pero lo que sí difiere es la actitud actual, pues el neoliberalismo imperante, al ser interiorizado, ha generado niveles de egoísmo exacerbados. Antes había una generación dispuesta a cambiar las cosas, a no ser tan materialista y a creer que el humano importa más que las posesiones; pero ésa no es la lógica del capital, el cual persigue la ganancia a toda costa, sin importarle si eso significa sacrificar al planeta o al prójimo, aseveró.

Y pese a esto, añadió el académico, el mensaje de All you need is love aún plantea una salida a este laberinto, pues basta con acudir con cualquier psicoanalista, psicólogo a psiquiatra para escuchar lo mismo: la gente necesita amor. Al respecto, el manager de los Beatles, Brian Epstein, sería aún más contundente al señalar: “Fue una canción inspirada, ellos querían decir algo al mundo. Lo bueno es que el mensaje no puede ser malinterpretado: el amor lo es todo”.

Han pasado 50 años de aquella histórica transmisión y demasiadas cosas cambiaron, desafortunadamente no en el sentido que la generación de los 60 deseaba: muchos movimientos fueron frenados, muchas ideas fueron descalificadas e incluso aquel satélite que hizo posible un enlace televisivo global inédito, el Early Bird, aunque sigue dando vueltas en torno a la Tierra, ahora lo hace a la deriva y en calidad de chatarra espacial.

“Lennon nos decía que el sueño había terminado y de cierta manera los 60 fueron eso: un sueño. El problema es que puedes despertar de buenas o de malas y lo que nos pasó es que al abrir los ojos nos vimos inmersos en una pesadilla; pero incluso en estos escenarios siempre es bueno escuchar canciones como All you need is love, pues desde sus letras nos dicen algo que quizá necesitamos oír, que aún tenemos el derecho a imaginar futuros mejores”.

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