Investigación y ciencia

Niños que entrenan en el Instituto de Matemáticas acaparan el medallero de la Olimpiada de Matemáticas

Omar Páramo
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Pasar los últimos cuatro meses concentrados en el Instituto de Matemáticas (IM) de la UNAM entrenando 12 horas a la semana para llegar en la mejor forma posible a la Primera Olimpiada Mexicana de Matemáticas para Educación Básica (OMMEB) rindió buenos dividendos a los niños del representativo de la Ciudad de México, pues siete de sus nueve miembros obtuvieron oro y quedaron como los mejores en el medallero, dejando en segundo lugar a las escuadras neoleonesa y yucateca, y en tercero a la chihuahuense.

Para Isabel Hubard, investigadora del IM, ésta es una buena noticia y un resultado positivo de la estrategia que impulsó desde que fue designada delegada en la CDMX de la Olimpiada Mexicana de Matemáticas (OMM), en 2013. “Antes, los entrenamientos en la Universidad se enfocaban a estudiantes de bachillerato, quienes al salir a competir se enfrentaban a personas con menos años de edad, pero con más de preparación, lo que repercutía en los resultados”.

Por ello, en cuanto asumió esta responsabilidad, la ganadora de la Beca L’Oréal-UNESCO-AMC 2012 en el área de Ciencias Exactas comenzó a integrar a personas cada vez más jóvenes en los distintos equipos olímpicos. “En 2013 empezamos con niños de primero secundaria; a principios de 2015 con chicos de quinto y sexto de primaria, y a mediados de 2016 con alumnos de cuarto”.

Hasta ahora el plan parece haber funcionado, ya que fue justo esta selección de “mateatletas” de 10 a 15 años la que acudió —del 15 al 18 de junio— al Centro Vacacional IMSS Oaxtepec, Morelos, y obtuvo un triunfo inédito que le permitirá disputar alguno de los seis puestos para representar a México en la International Math Competition, a celebrarse en Bulgaria en 2018.

En esta ocasión, los menores debieron responder un examen individual y otro en equipo, y si bien los números hablaron bien por ellos en las pruebas, también lo hicieron en los resultados, pues destacaron como los mejores de entre los 194 concursantes de 22 estados que contendieron en este evento organizado por la OMM.

A decir de Hubard, por haber sido la primera edición de la justa “no teníamos idea de qué esperar ni de los problemas a resolver; de lo que no dudamos fue de la capacidad ni de la experiencia de nuestros niños, ya que algunos habían participado en la Olimpiada Nacional de Matemáticas para Alumnos de Primaria y Secundaria (ONMAPS) y regresado con medallas, pero la OMMEB era algo diferente”.

Una familia que hace equipo

En esta ocasión la delegación capitalina estuvo integrada por Rosa Victoria Cantú, Ana Illanes Martínez, Leonardo Míkel Cervantes Mateos, Tomás Francisco Cantú, Mateo Iván Latapí, Constanza Huerta, Alonso Lobato, Emiliano Arango y Mirena Flores, aunque a decir de Isabel Hubard, en esta lista también deberían figurar los familiares de los niños, porque a ellos les tocó una parte muy difícil.

“Los chicos entrenaron duro y las últimas semanas pasaron hasta 24 horas en el IM, en sesiones de 10 de la mañana a dos de la tarde, y luego de cuatro a ocho de la noche, tres veces por la semana. Si esto era cansado para ellos, lo era más para sus padres, quienes formaron redes de apoyo a fin de, entre todos, traerlos, llevarlos a comer a los alrededores de CU —o incluso organizarles picnics en los prados universitarios— y, al oscurecer, regresarlos a casa”, detalló.

Y no sólo ellos hicieron esto posible, agregó Hubard. Es preciso subrayar la labor de los entrenadores (en su mayoría alumnos de la Facultad de Ciencias), quienes han dedicado gran parte de su tiempo a preparar a los pequeños con un compromiso inusual, pues estos jóvenes no están aquí porque sea su trabajo: todos son voluntarios.

Para la investigadora del IM esto se explica, en gran parte, por el ambiente de este tipo de eventos. “Yo misma fui olímpica cuando estaba en bachillerato, en los años, 90, y también venía a entrenar a la UNAM. Uno se termina enamorando de todo lo que hay alrededor de las olimpiadas y, pese a que han pasado ya dos décadas, a muchos de mis amigos cercanos los conocí en estas competencias”.

Pasos hacia el futuro

Ser uno de los nueve niños que integraron el representativo de la CDMX no fue fácil, pues ellos fueron seleccionados de entre casi 20 mil alumnos de primaria y secundaria del área metropolitana, después de un largo proceso y de una serie de pruebas rigurosas.

“Se eligen a los mejores y los entrenamos, aunque esta preparación difiere de la escolar. Nosotros les damos herramientas que potencien su razonamiento y les ayuden a generar ideas útiles para resolver problemas. No nos ocupamos de la mecanización; damos por hecho que ya aprendieron eso en el colegio”, señaló Hubard Escalera.

Un ejemplo de las preguntas que estos pequeños deben descifrar en las sesiones impartidas en Ciudad Universitaria es: “¿Para cuántos valores reales diferentes de k existen números reales x, y, z tales que: (x+y)/z = (y+z)/x = (z+x)/y = k?”. Sobre este punto la universitaria enfatizó la complejidad de los retos enfrentados por los menores, “pues estando en primaria o secundaria encuentran soluciones que un estudiante de bachillerato promedio no podría”.

Sobre tener a seleccionados olímpicos que ya destacan desde los 10 años, la investigadora se dijo entusiasmada porque eso permite tener concursantes cada vez más capaces. “La delegación de la CDMX ha comenzado a sobresalir en todos los certámenes y en cada ocasión regresa con medallas”.

Al respecto, Hubard Escalera admitió que les ha ido bien y que cada vez gozan de mayor prestigio, pero que aún no están donde quisieran, pues les falta ganar una Olimpiada Nacional. Por ello, parte de su estrategia es preparar “metatletas” desde la infancia en vez de limitarse a chicos de bachillerato, como se hacía antes. El triunfo de estos nueve niños en Oaxtepec los pone en ese camino.Instituto de Matemáticas

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