Ciencia

ūüĒäMedios y redes sociales avivan el fanatismo

Omar P√°ramo

Pese a lo mucho que se repite que la ciencia es la mejor v√≠a para combatir a los fanatismos, √©sta resulta insuficiente pese a lo bien fundamentada, contrastada y argumentada que est√©, y ello se debe a la propensi√≥n de los fan√°ticos a cerrar o√≠dos ante todo aquello que cuestione sus dogmas, apunt√≥ Ra√ļl Trejo Delarbre, integrante del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM.

‚ÄúY esto es algo l√≥gico porque dichas personas integran un entorno de exclusi√≥n, pues quien pertenece a este c√≠rculo s√≥lo busca contacto con gente af√≠n y desacredita a quien razona de manera diferente‚ÄĚ.

Esto puede derivar en ataques encaminados en eliminar a otros individuos ‚ÄĒ‚Äúen los casos m√°s extremos, pues en todo hay grados‚ÄĚ‚ÄĒ o permear en los sistemas educativos, como se observaba hasta hace pocos a√Īos en la Uni√≥n Americana, donde en la mitad de los estados se ense√Īaba Creacionismo en vez de Evoluci√≥n, es decir, los ni√Īos aprend√≠an que la humanidad es producto de Ad√°n y Eva y no ten√≠an acceso a los s√≥lidos argumentos de Charles Darwin.

En el museo Universum, Trejo Delarbre consult√≥ el diccionario de la Real Academia y ley√≥ la definici√≥n: ‚ÄúFanatismo es el apasionamiento y tenacidad excesiva en la defensa de creencias y opiniones, especialmente religiosas o pol√≠ticas‚ÄĚ, para luego acotar: ‚ÄúY de caer en esta descripci√≥n a comportarse con violencia hay apenas un paso, como acabamos de ver en el estadio de Manchester, donde un grupo isl√°mico de car√°cter radical ya se adjudic√≥ la autor√≠a de las explosiones en un concierto de Ariana Grande‚ÄĚ.

Desafortunadamente, expuso el académico, vivimos en un mundo en el que si bien la ciencia no puede hacer mucho para atemperar estos ánimos, las plataformas como Facebook se han vuelto espacios donde la gente alimenta su intolerancia, mientras que los medios masivos, en aras de elevar ratings, le siguen el juego a los fanáticos.

‚ÄúDec√≠a una especialista en redes digitales de origen turco, Zeynep Tufekci, que el terrorismo (una de las formas m√°s extremas del fanatismo) es un crimen masivo con una agenda medi√°tica. Por ello, a fin de no hacerle segunda a los radicalismos √°vidos del reflector, muchas voces empezaron a exigir que no se difundieran las fotograf√≠as de las v√≠ctimas del estadio de Manchester‚ÄĚ, a√Īadi√≥ el tambi√©n columnista del diario Cr√≥nica.

En contraste, la prensa mexicana no ha sabido enfrentar esto con la seriedad debida y a√ļn prefiere el sensacionalismo y obtener la exclusiva a toda costa, como muestra el empecinamiento de uno de los dos peri√≥dicos m√°s importantes del pa√≠s en publicar fotograf√≠as de las mantas de los narcotraficantes, con lo que se ha vuelto una suerte de vocero de fan√°ticos y criminales.

‚ÄúUno de los ejemplos m√°s recientes de c√≥mo los medios promueven la intolerancia es el linchamiento del ruso de Canc√ļn, Aleksei Makeev ‚ÄĒuna persona indefendible‚ÄĒ, causado porque la televisi√≥n y redes se dieron a la tarea de divulgar videos donde √©ste insulta a mexicanos, lo que enardeci√≥ al p√ļblico. Y no s√≥lo eso, la agresi√≥n multitudinaria que sufri√≥ fue transmitida en vivo e incluso grabada con el dron de un programa en l√≠nea, el cual alertaba a la turba de por d√≥nde intentaba esconderse y escapar el personaje‚ÄĚ.

Para Trejo Delarbre, esto es reflejo de la falta de responsabilidad de los medios de comunicaci√≥n y una se√Īal de que, pese a las iniciativas para crear protocolos ante la violencia, √©stos siguen desunidos y se niegan a seguir reglas √©ticas en aras de un mayor rating.

El peligro de las redes

Los fan√°ticos fortalecen sus creencias al alejarse de aquello que contradiga su sistema de creencias y en las redes sociodigitales han encontrado un espacio ideal para aislarse de lo que les resulte inc√≥modo. Por su arquitectura, estas plataformas se han vuelto semilleros de intolerancia y odio, en gran parte porque su formato es antag√≥nico con la deliberaci√≥n, se√Īal√≥ Trejo Delarbre.

Al participar en la mesa Más Ciencia, Menos Fanatismo, el académico explicó que Twitter sólo permite 140 caracteres, los cuales sólo sirven para expresar aplausos, vituperios y reconvenciones, mientras que Facebook impide contrastar opiniones al tiempo que crea burbujas que más bien son una torre de marfil.

Los fan√°ticos que respaldan un credo, al pertrecharse en estas redes no se enteran de lo que opinan los dem√°s y a aquel que se atreva a expresar algo discrepante es expulsado de la comunidad. El peligro radica en que los dogm√°ticos empe√Īados en que la realidad sea como les gustar√≠a da√Īan a la sociedad, pues son quienes promueven mensajes de odio y son capaces de violencia al constatar que la realidad no es como quisieran, advirti√≥ el profesor.

‚ÄúParte del aprendizaje civilizatorio radica en reconocer que las cosas no son como nos gustar√≠a y ¬Ņqui√©n vive en el mundo de sus sue√Īos? ¬°Nadie! No obstante, de tomar los pasos correctos, entonces s√≠ podemos contribuir a generar un cambio‚ÄĚ.

¬ŅQu√© podemos hacer?

¬ŅQu√© hacer en tal escenario? Es triste admitirlo, pero los mexicanos no estamos acostumbrados a deliberar sea como sociedad, en los medios de comunicaci√≥n, en las redes digitales e incluso en la Universidad, algo que he constado al mostrar argumentos distintos a los de mis colegas acad√©micos, quienes al verse confrontados me responden, ¬Ņqu√© traes?, ¬Ņpor qu√© me atacas?

‚ÄúVemos a la discusi√≥n de ideas y a las propuestas diferentes como una agresi√≥n. Es un problema de M√©xico que tiene que ver con nuestra d√©bil cultura pol√≠tica. Quiz√° la principal limitaci√≥n para trascender el fanatismo es que no tenemos el h√°bito de enfrentar con argumentos las creencias e ideas de otros. Nos hace falta m√°s deliberaci√≥n p√ļblica‚ÄĚ.

Por ello debemos insistir en la importancia de discutir, demostrar, contrastar y argumentar, a sabiendas de que en este camino tropezaremos con fundamentalista empe√Īados en ignorar aquello que contradiga sus dogmas. Suena dif√≠cil, pero es la ruta por la que debemos transitar, concluy√≥.

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