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La ciencia necesita más mujeres

Omar Páramo

Pese a lo que cualquiera imaginaría, quien inspiró a Sonia León Cabrera para estudiar biomedicina no fue alguien de su área, sino una astrónoma que vivió y murió hace dos siglos: la estadounidense María Mitchell, quien no sólo descubrió un cometa no periódico (el C/1847 T1), sino que rompió estereotipos y se atrevió a expresar algo que hoy todos suscriben, pero que en el siglo XIX pocos decían en voz alta: “¡Cuánto necesita la ciencia a las mujeres!”.

Hoy León Cabrera da clases en la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala de la UNAM y ha recibido reconocimientos tan importantes como la beca L’Oréal-Unesco por sus estudios sobre inmunología y cáncer de colon, pero para ello —confesó al participar en el evento Epic Queen CDMX— antes tuvo que desoír una serie de prejuicios que se repetían en su natal Colombia acerca de que una niña no debía aspirar a carreras como física, química o ingeniería.

Desde el piso 33 de la Torre BBVA Bancomer, muy cerca de Chapultepec, relató que si una cualidad mantiene desde niña es su deseo por querer saber el porqué de todo. “Tengo un pensamiento inquieto, como me gusta decirle, y por ello me identifico tanto con otra frase que dijo María Mitchell: estudia como si fueras a vivir para siempre y vive como si fueras a morir mañana”.

Las charlas organizadas por Epic Queen están diseñadas para que, tras oír el testimonio de expertas exitosas en diversos campos, niñas y jóvenes incursionen en diferentes áreas, en especial científicas y tecnológicas, donde hay una marcada subrepresentación femenina.

Ejemplo de ello es que, de los miembros del Sistema Nacional de Investigadores —al que pertenece León Cabrera— sólo un 34 por ciento son mujeres, por lo que la académica invitó a las asistentes a perderle el respeto a los roles de género y, sobre todo, a atreverse a hacer lo que a cada quien le gusta.

“De haber hecho caso a lo que la sociedad quiere imponerte no hubiera intentado cursar Biología en la Universidad Nacional de Colombia, o de haber sucumbido a la duda no hubiera dejado mi país para venir a México sin conocer a nadie y sin tener nada”.

De su patria dijo extrañar muchas cosas, como los lagos, las sierras, el clima, la comida o el café, “pero al final creo que todo salió bien y eso pasa cuando persigues lo que en realidad te apasiona, que en mi caso es estar en un laboratorio y hacer investigación”.

No obstante, agregó, sus nostalgias no se prolongan en demasía “pues afortunadamente estoy en una carrera que te permite conocer a muchas personas y también viajar mucho”.

 

Sobreponerse a entornos adversos

Como niña que creció en la Colombia de los años 80, cada que sintonizaba el televisor la pequeña Sonia escuchaba noticias de atentados, narcotráfico y políticos asesinados, “y lo preocupante es que en algún punto te acostumbras a vivir así, como si fuera normal”.

La bióloga lamentó que hoy México padezca un clima de violencia tan parecido al de su infancia en Bogotá, “pues esto termina por impactar en la gente y si consideramos que hoy los jóvenes quieren todo fácil y rápido, preocupa que muchos opten por lo ilícito; querer trazarse un plan de vida en estas condiciones resulta complicado”.

Por ello León Cabrera recomendó no ceder a la tentación de la inmediatez y arriesgarse a seguir por caminos que quizá demoren mucho, pero que a la larga acarrean más satisfacciones. “Las cosas no se dan por casualidad, sino por causalidad, es decir, por lo que haces, y cada decisión es una manera de irse abriendo brecha”.

A decir de la biomédica, si bien cada biografía es resultado de una apuesta personal, siempre es útil prestar oído a personas de experiencia y dispuestas a bien aconsejar, como hicieron con ella la profesora Marcela Camacho, de la Universidad Nacional de Colombia, y la doctora Ana Flisser, en la UNAM. “Con sus sugerencias y conocimientos ambas me ayudaron a dedicarme a lo que realmente me gusta y lo mejor es que esta carrera sigue”.

 

Investigación de vanguardia

En su laboratorio de la Unidad de Biomedicina de la FES Iztacala, Sonia León ha comenzado a esclarecer los mecanismos de respuesta inmune ligados al desarrollo del cáncer de colon.

Por el momento, ya tiene indicios del papel que tiene la proteína STAT1 en el desarrollo de dicho padecimiento, “y aunque aún falta mucho por hacer, confiamos en la relevancia de lo logrado y en que este tipo de conocimiento resultará clave para desarrollar mejores métodos diagnósticos e incluso para prevenir desarrollos tumorales”.

Para Sonia León, haber logrado avances biomédicos tan relevantes a tan corta edad, y contrario a lo que se supondría, no es producto del sacrificio, sino del amor. “Y es que yo estoy enamorada de lo que hago y lo único que puedo decir es que si encuentras tu pasión agárrate a ella y no la sueltes, pues es el motor de todo lo que harás”.

Antes de concluir su charla, la universitaria pidió no hacer caso a quienes dicen que hay profesiones según el género e invitó a las asistentes a involucrarse en el campo científico y tecnológico pues, parafraseando a María Mitchell, “la ciencia necesita más mujeres”.

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