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Parewi, proyecto que lleva computadoras y programas en lenguas indígenas a comunidades rurales

Omar Páramo/Edición: Francisco Medina

Parewi significa ‘ayuda’ en wixárika (huichol) y es el nombre de un proyecto desarrollado por estudiantes de la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán (FES-C), cuyo objetivo es restaurar y acondicionar computadoras en desuso a fin de instalarles programas educativos en lenguas indígenas y luego donarlas a escuelas rurales.

Hasta ahora han entregado equipos en dos poblados de la sierra de Oaxaca: San Sebastián y Laguna Seca, donde niños de primaria y preescolar han comenzado a aprender matemáticas, a familiarizarse con la tecnología y a desarrollar habilidades a partir de videojuegos didácticos, aunque lo más notable es que parte del software —se espera que en breve sea la totalidad— ya corre en mixteco.

Detrás de este esfuerzo se encuentra un grupo multidisciplinario de ingenieros, computólogos, diseñadores visuales, agrónomos y matemáticos que se integraron a este colectivo tras enterarse, vía el “boca a boca”, de los objetivos y alcances de esta iniciativa.

“Nuestro equipo está integrado por gente de muy diversas profesiones, pues estamos convencidos de que cada quien, desde su trinchera, siempre puede aportar algo”, señaló Jesús Mager Hois, estudiante de Ingeniería Agrícola en la FES-C y artífice del proyecto.

La semilla de Parewi —recordó— se remonta a 2014, cuando él y un grupo de amigos crearon el Club de Software Libre en el plantel de Cuautitlán, entusiasmados por la filosofía emanada de este movimiento, es decir, por la convicción de que al permitir que cualquiera analice, modifique o comparta programas de código abierto surgirán mejores productos, más útiles y adaptables a necesidades específicas, lo que redunda en beneficio de todos.

“Además, ello nos abrió camino para hacer llegar estos desarrollos a sectores tradicionalmente excluidos de la tecnología, ya sea por razones económicas o culturales”, agregó el también egresado de la Facultad de Contaduría y Administración.

A fin de poner en práctica las ideas planteadas por el software libre, organizaron un viaje a Oaxaca. “El plan era instalar computadoras en una escuela rural, pero al llegar vimos la realidad del sitio: 95 por ciento de los pobladores hablaban mixteco y las carencias eran muchas, por lo que en vez de ceñirnos a la propuesta original decidimos traducir los programas a dicha lengua. Si en un principio creímos que nuestra labor concluiría al dejarles máquinas operando, pronto vimos que nuestra labor apenas iniciaba. Así nacía Parewi”.

Un proyecto que crea cohesión

La FES-C tiene tres campos: el 1, el 3 y el 4 (por alguna razón el 2 no existe), los cuales están relativamente lejos el uno del otro, por lo que el contacto entre alumnos de diferentes carreras no es tan común como se pensaría, “y quienes estudiamos Diseño y Comunicación Visual somos los más aislados”, indicó Rebeca Guerrero.

A decir de la joven —quien entró a Parewi cuando aún era club de software libre— ello se debe a que son la única carrera artística en un centro dedicado mayoritariamente a la química, la veterinaria, la farmacéutica y las ingenierías, “lo que hace que muchos nos vean con recelo, como si no perteneciéramos aquí”.

No obstante, señaló, a partir de lo que han hecho los diseñadores para impulsar este proyecto se ha visibilizado la importancia de tener a expertos de la comunicación gráfica trabajando de la mano con computólogos e ingenieros.

“Hemos desarrollado la identidad visual de la iniciativa, la hemos difundido con carteles y hemos hecho más atractiva su página web; quizá donde nos hemos frenado un poco es en la parte del software porque nos hacen falta más programadores, pero una vez que los tengamos podremos aportar mucho en el rubro”, añadió Rebeca.

Así, ee ser una disciplina incomprendida al interior de la FES-C, cada vez hay más alumnos de otras carreras que se acercan al diseño en busca de consejo sobre aspectos estéticos y se interesan en el tema.

“Por ejemplo, jamás habría imaginado la relevancia de definir una paleta de colores o de escoger la tipografía adecuada para hacer más efectivo mi trabajo”, refirió uno de los agrónomos del equipo.

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