Cultura

René Avilés Fabila, el maestro

Gonzalo Álvarez del Villar
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Medio en serio, medio en broma decías que tu carta, como la de los futbolistas, pertenecía a la UNAM y estabas a préstamo en la UAM

Medio en serio, medio en broma comentabas que tu carta, como la de los futbolistas pertenecía a la UNAM y que estabas a préstamo en la UAM.

–Pero René, son ya más de 35 años de dar cátedra en la Metropolitana.

–Así es, pero ya estoy negociando el regreso a mi Alma Mater. Ya estoy en pláticas con el rector Graue para mi regreso. Ya verás.

Apenas el miércoles pasado, en el Museo de Antropología e Historia, en ocasión de la entrega del premio de Comunicación otorgado por el diario Crónica a la UNAM, vi a René Avilés Fabila y conversamos por última vez. Lucías radiante. Te acompañaba nuestra amiga mutua, Wendy Coss, y conversabas de tus futuros proyectos. “Ya verás”, repetías.

Conocí a este gran promotor de la difusión e investigación literaria en los ya lejanos años 70, cuando dirigía la sección cultual del Búho. Siempre atento, cálido, con la recomendación a flor de labios. Cercano a los que entonces éramos jóvenes, nos recomendabas lecturas, corregías textos, charlabas, dabas consejos. Un maestro, pues.

Volvimos a coincidir en la fundación de unomásuno, un año después del golpe a Excélsior. Y ahora, muchos, muchos años después, el pasado miércoles, a pesar de tus 75 años, te veías en forma, saludable y, como siempre, lúcido. Y hoy has partido sin decir adiós.

Egresado de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, en la carrera de Relaciones Internacionales, René fue, de 1984 al 85, director de Difusión Cultural de la UNAM. Su obra literaria, inmensa, lo hizo acreedor a sinnúmero de reconocimientos, premios, medallas, homenajes y a pesar de eso siguió manteniendo esa fidelidad a sus principios de amistad, de camaradería.

Con tu ausencia se abre un gran hueco en la promoción de la cultura nacional. Ahí dejas la Fundación Avilés Fabila, en la colonia Narvarte, con cerca de 20 mil volúmenes, espacio dedicado a lo que deseabas fuera el Museo del Escritor, fallido por la ausencia de apoyos, ya bien gubernamentales o de particulares. Fue una de las pocas ocasiones en que te rendiste.

–Pensar que en el gobierno actual exista alguna sensibilidad cultural, es una completa locura, escribiste en su momento cuando renunciaste a esta idea.

Terrible octubre. Dos grandes personajes de la vida nacional han partido: Luis González de Alba, también un universitario y amigo inolvidable y tú, René, forjador de varias generaciones de escritores.

La vida, René, es un largo, largo, suspiro. Nos veremos en el próximo recodo. Ya verás.

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