Ciencia

Crean mano robótica para discapacitados

La idea es compensar la pérdida de funciones físicas y proporcionar simetría y estética

Para apoyar a personas que han perdido una mano, especialistas de la UNAM, en colaboración con la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación (Seciti) del Gobierno de la Ciudad de México, desarrollan tres prototipos de mano robótica: una derecha, otra izquierda y una más ambidiestra, que serán controlados con los dedos de un pie.

El objetivo del proyecto, encabezado por Hernando Ortega Carrillo, del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas (IIMAS), es que el aparato compense la pérdida de las funciones físicas, proporcione funcionalidad, simetría y estética, en beneficio de quienes han perdido un miembro superior.

La inversión corre a cargo de la Seciti, cuyo titular es René Drucker Colín, investigador emérito de la Universidad Nacional.

Realidad aumentada

Los prototipos se elaboraron en diferentes materiales y tamaños, y con ellos se han efectuado pruebas en usuarios del sistema de realidad aumentada para entrenamiento de control del modelo y para el tratamiento del síndrome de miembro fantasma. Todas las manos cuentan con cuatro movimientos independientes, lo que les permite la manipulación de objetos pequeños y medianos con un peso de hasta un kilogramo.

Una de las innovaciones es que su control se realiza con los dedos del pie, para lo que se diseñó una plantilla con sensores. Actualmente se trabaja en el sistema para intercambiar el comportamiento de la plantilla con el fin de manejar la prótesis o fijar la posición de la misma y permitir el desplazamiento del usuario.

Además se cuenta con controladores para las prótesis, así como con un software de realidad aumentada, para entrenamiento virtual y tratamiento de dolor de miembro fantasma. En el caso de este último el propósito es que el paciente pueda entrenar con la plantilla y los dedos de sus pies para controlar la prótesis.

Los investigadores del IIMAS se encuentran en vinculación con organismos como el Instituto Nacional de Rehabilitación, para hacer pruebas y valorar estos productos, además de trabajar con sus pares que efectúan iniciativas similares.

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