Cultura

La muerte del hombre ardilla, una crítica hacia los fines justos con medios violentos

Cultura UNAM (Kevin Aragón)

Sobre un escenario en forma de “T” hay seis mamparas donde se proyecta el emblema de la Fracción del Ejército Rojo – RAF, por sus siglas en alemán-, uno de los más peligrosos grupos de la izquierda radical de la República Federal de Alemania, durante la época de la posguerra.

 

Una voz en off pone al tanto al público de la historia que está apunto de observar: la vida de UlrikeMeinhof (1934-1976), periodista fundadora y escritora del manifiesto de RAF, quien en busca del ideal comunista abandonó su vida y realizó actos subversivos dentro de la clandestinidad, como el rescate de Andreas Baader, líder del ejército rojo; la colocación de bombas; y perpetración de asaltos a mano armada que cobraron la vida de ciudadanos inocentes. Tras su arresto, en su celda, se declaró en huelga de hambre, misma que duró hasta el día en que ella misma se quitó la vida.

 

Luego, la misma voz y las imágenes proyectadas en la superficie de las mamparas y en el fondo del escenario, trasladan a los espectadores a un desfile de modas donde los actores aparecen con bolsas de papel en la cabeza, numeradas para que el público adivine quién de ellos puede ser UlrikeMeinhof: Todos son UlrikeMeinhof, de hecho todos podríamos ser UlrikeMeinhof.

 

Después se introduce la historia. Ahora los recursos multimedia sugieren que el espectador es el lector de un gran cómic en tercera dimensión -lleno de onomatopeyas,  viñetas y globos de diálogo- que en cada capítulo no sólo enuncian los pasos Meinhof sino que polemizan sarcásticamente sobre los motivos por los cuales la periodista se vio obligada a cometer sus actos políticos: ¿Hasta qué punto se puede llegar en la búsqueda de la igualdad y la justicia? ¿Los fines, por buenos que sean, justifican los medios violentos? ¿Quién es el verdadero culpable de todo esto?

 

Así es como aparece el Hombre Ardilla, quien representa a la población trabajadora –principalmente de los años sesenta en Alemania- condenada a morir infinidad de veces, bajo el estigma del alineamiento, la represión, la ignorancia y sobretodo la invisibilidad, tanto por sus opresores como por quienes luchan en su nombre.

 

Aunque el Hombre Ardilla es uno de los elementos centrales de la obra, en realidad es el que menos importa a los otros personajes involucrados, los cuales son llevados al absurdo para así tener una mirada crítica del suceso histórico en el que no existe distinción entre buenos y malos: Ulrike es la figura arrogante y mesiánica del intelectual; Andreas Baader se desdobla en varios tipos de “antihombres”, el revolucionario radical y el nihilista egocéntrico; la terrorista Gudrun Ensslin, es la voluntad irracional, comprometida con la causa revolucionaria; y el Policía, ese ser incomprendido,en la mayoría de las veces cruel y ciego, es un “cerdo” –para usar el calificativo utilizado en la obra- capaz de perpetrar los peores actos de injusticia.

 

Sobre la vida de UlrikeMeinhof se ha hablado mucho en distintos formatos como el cinematográfico, con la película Brigadas Rojas (2009), del director alemán UliEdel. Sin embargo, esta puesta en escena de la obra escrita por la dramaturga polaca MałgorzataSikorska-Miszczuk, bajo la dirección de Abraham Vallejo, que también es actor en la misma, resulta especial por ser la primera vez que se realiza una versión teatral en México de tan polémica figura.

 

En entrevista, el directorcomentó que, a pesar de ser una obra meramente alemana, tiene temas que son compatibles con todos los movimientos de resistencia, incluso los que suceden actualmente en México, donde los ciudadanos se debaten por sumarse a las filas radicales, ser moderados o participar con el Estado. “Esta obra no es para indicarle al público qué partido tomar, sino para exponer el mosaico de posibilidades que aparecen ante este tipo de acontecimientos sociales e iniciar la reflexión en torno a ellos”, comentó Vallejo.

 

La muerte del hombre ardilla se presenta  todos los fines de semana en el Centro Cultural Tlatelolco hasta el 31 marzo. Para mayor información visitar: www.tlatelolco.unam.mx/actividades.

 

 

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