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La censura revela el poder que tiene la cultura en la sociedad

Omar Páramo /Edición: Francisco Medina

Los afanes de censurar, vistos como una embestida de los gobiernos autoritarios contra la cultura, nos muestran el poder de ésta en la sociedad; de no ser así ¿para qué amordazarla?, planteó Sandra Lorenzano, quien impartirá el curso en línea Letras prohibidas en América Latina, proyecto impulsado por el Departamento de Educación Continua de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

A decir de la también escritora, dar clases sobre este asunto en tiempos de incertidumbre por el arribo de Donald Trump a la Casa Blanca no fue deliberado; sin embargo, aprovechará la coyuntura para reflexionar acerca del lugar de México en AL y en cómo nuestro país precisa mirar al sur del continente, zona que descuidó por tener los ojos puestos en mercados asentados al norte de su frontera.

“Éste será un espacio para pensar sobre la cultura como espacio de resistencia ante la violencia y el autoritarismo, uno de los temas con los que más trabajo y dialogo; en esta ocasión hacerlo de forma colectiva será esencial, pues la investigación y el trabajo intelectual no fructifican en aislamiento, sino al entrar en contacto con el otro”.

Y aunque el curso analizará el escenario del Cono Sur durante los años 70 e inicios de los 80, periodo en que se impuso la bota de dos dictaduras militares en Argentina y Chile, y una cívico-militar (“término extravagante, pero dictadura al fin”) en Uruguay, este ejercicio arrojará luz a un fenómeno que nos toca de cerca: cómo México ganó liderazgo cultural al abrir sus brazos al exilio latinoamericano y cómo lo ha perdido por su empecinamiento en abrazar políticas neoliberales, agregó la poeta.

Cultura y mordaza

Para Sandra Lorenzano, escuchar la canción Las increíbles aventuras del Señor Tijeras —del dúo Sui Géneris— es una buena manera de entender cómo reacciona el autoritarismo ante expresiones que le resultan incómodas, por lo que sugirió subir el volumen del estéreo y poner atención a su letra antes de adentrarse en el estudio de este periodo histórico.

Charly García escribió este tema en 1974 para el disco Pequeñas anécdotas sobre las instituciones y tomó por protagonista a Miguel Paulino Tato —crítico de cine argentino fallecido en 1986, mejor conocido por su pseudónimo de Néstor—, quien bajo el lema de “Dios, Patria y Hogar” se encargó de censurar, vetar o recortar cientos de filmes, como la Naranja mecánica de Stanley Kubrick.

“Empezar precisamente con una canción nos dice un poco de nuestra estrategia para incitar a la reflexión, pues al contextualizar un fenómeno literario es preciso ver películas y escuchar música, ya que la cultura es un todo en conexión permanente”, aseveró.

Acerca de la dinámica de este curso en línea, Lorenzano se dice entusiasmada por la versatilidad del videochat, “pues es una vía para democratizar el conocimiento, llegar a públicos imposibilitados de participar de manera presencial y, sobre todo, para traspasar fronteras justo cuando hay quienes nos quieren imponer muros”.

Entre los escritores incluidos en el temario están Julio Cortázar, Manuel Puig, Ariel Dorfman, Eduardo Galeano y Juan Carlos Onetti, cuya obra se contrapunteará con el análisis de películas como La historia oficial, de Luis Pienzo, o El cartero de Neruda, de Michael Radford, y con la escucha de canciones de Alfredo Zitarrosa, del grupo Inti Illimani o bandas de rock argentinas.

La selección responde tanto a las inclinaciones estéticas de Lorenzano como a su afán de evidenciar a qué nivel llegaban ciertas arbitrariedades de la censura, por lo que en este listado no podía faltar Elsa Borneman, autora de cuentos infantiles como Un elefante ocupa mucho espacio, texto prohibido por el régimen de Jorge Videla por narrar cómo un paquidermo de circo organiza una huelga de animales para acabar con la opresión de los domadores.

“Resulta difícil imaginar que una historia para niños hiciera que su autora ingresara en la lista negra de autores prohibidos en Argentina, pero eso nos dice mucho de hasta dónde llegan los afanes de control de las dictaduras”, advirtió la ensayista.

Para Lorenzano, la cultura transmite mensajes tan poderosos que no pueden ser acallados por autoritarismo alguno, por más intentonas de vetar incluso cuentos infantiles o canciones como Las increíbles aventuras del Señor Tijeras, cuya última estrofa, pese a haber sido censurada en 1974, aún pervive en la memoria de una generación: “Yo detesto a la gente que tiene el poder de decir lo que es bueno y lo que es malo también; sólo el pueblo, mi amigo, es capaz de entender. Los censores de ideas temblarían de horror, ante el hombre libre con su cuerpo al Sol”.

Mayores informes del curso Letras prohibidas en América Latina en las direcciones ec.filos.unam.mx o sandralorenzano.mx.

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