Investigación y ciencia

Stranger Things, ciencia ficción basada en la física

Michel Olguín/imagen:Diana Rojas
Viajar de una dimensión a otra a través de un agujero de gusano y llegar a universos desconocidos se plantearía como ciencia ficción, pero la idea surgió de la física

Viajar de una dimensión a otra a través de un agujero de gusano y llegar a universos desconocidos, podría plantearse como ciencia ficción, pero esta idea surgió de la física.

Es el caso de la serie de Stranger Things, donde el guionista nos presenta una historia de un ser extraño proveniente de un universo igual al nuestro pero completamente obscuro.

Al respecto, Saúl Ramos, investigador del Instituto de Física, explica que existen dos concepciones de dimensión. Existen primero las dimensiones espaciales conocidas, altura, anchura y profundidad, y una cuarta -planteada por Albert Einstein- que es el tiempo. Además, podría existir otro tipo de dimensiones que habitualmente son llamadas dimensiones alternativas o universos paralelos.

Sin embargo, agrega el entrevistado, estas últimas no han podido ser comprobadas experimentalmente, aunque son estudiadas teóricamente desde las ramas de la cosmología, la mecánica cuántica y hasta la teoría de cuerdas.

Así, en esta serie fantasean con la idea de conectar una dimensión con otra, dice el entrevistado: “Creo que podría ser desde el punto de vista de la cosmología y los agujeros de gusano planteados por Albert Einstein y Nathan Rosen”.

Y desde el punto de vista de la cosmología, según el modelo de la gran explosión, hace 13 mil 800 millones de años el universo observable se formó a partir de un pequeño punto y creció hasta adoptar el tamaño que vemos.

En algún momento, destaca el físico, hubo un período llamado inflación, donde distintas zonas del universo pudieron expandirse a diferentes velocidades y crecimiento.

En este lapso, pudieron surgir varias “esferitas” o regiones del universo que crecieron independientemente y quedaron desconectadas. Nosotros podríamos haber quedado atrapados en una que pudo crecer de forma distinta a otras. Cada una de esas “esferitas” sería hoy un universo o dimensión paralela. Algunas de ellas podrían tener las mismas reglas físicas que en donde vivimos.

Así, la serie de Stranger Things nos plantea que existe una comunicación entre un universo positivo y luminoso, el nuestro, y uno negativo y oscuro, “abajo” del nuestro. Esta diferencia resulta imposible físicamente porque las leyes físicas deberían ser las mismas en ambos para que se lograra la comunicación.

En teoría, si quisiéramos viajar de una “esferita” a otra, agrega Ramos, podríamos lograrlo mediante la creación de un agujero de gusano, cuya existencia no ha sido comprobada por los astrofísicos. Quizá esa es la idea de la serie, pero para lograr crear esos agujeros sería necesario utilizar más energía de la concentrada en toda nuestra galaxia y sería probablemente mortal atravesarlo debido a las enormes fuerzas gravitacionales que reinarían en su centro.

En conclusión, aunque la idea de la serie está fundada en principios físicos, comunicarnos de esta manera a dimensiones paralelas es prácticamente imposible; si pudiéramos generar agujeros de gusano, necesitaríamos más energía que la concentrada en nuestra galaxia y muy probablemente moriríamos en el intento de atravesar.

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